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Revista El Mueble y la Madera

 

La Bisagra
un herraje tan discreto
como importante

Caren Armour y Fernando Lazo

Más de 100 modelos distintos para resolver necesidades puntuales, una extensa variedad en materiales que abarca desde el económico plástico hasta el durable acero, desarrollos precisos para ahorrar tiempo y dinero, la efectividad y el diseño en una sola pieza. En este espacio presentamos historia, generalidades, tipos, ventajas y desarrollos de este importante elemento.


Si preguntamos por la definición de bisagra, se puede decir que es un conjunto de piezas en su mayoría de metal o en algunos casos de plástico, articuladas entre sí, que tiene como función facilitar el movimiento giratorio de una puerta o panel de mueble.

A esta explicación se le puede agregar que existe un número bastante considerable de materiales utilizados para su fabricación, y que para poder clasificarlos en grupos más generalizados se dividen en 2 segmentos: metal y plástico, pero además, dentro de esas categorías existe una infinidad de derivados. 

También se puede decir que la bisagra es una pieza casi invisible, pues las innumerables modificaciones logradas industrialmente en el transcurso del tiempo han originado modelos que se conocen con este nombre: invisibles, dada su máxima “discreción”. Pero aún así, con las modificaciones que la bisagra ha experimentado sigue cumpliendo un papel determinante en la actividad productora del fabricante de muebles y en la calidad de servicio para el usuario. 

Un poco de Historia

Se sabe que desde la antigüedad los materiales usados para la unión de puertas al mueble abarcaban desde el cuero hasta la fibra textil; luego se pasó al metal y finalmente al plástico, siendo el primero el de mayor aceptación hoy por razones de duración, diseño y una infinita variedad de aplicaciones. 

Las primeras versiones de herrajes en metal fueron bastante simples, pues consistían en alambres unidos uno al otro para facilitar su articulación, luego se desarrollaron las bisagras basadas en dos placas de metal conectadas por un pivote también metálico, denominadas Bisagra tipo Barril que fueron introducidas a partir del siglo XV. Estas se fabricaban en hierro forjado, maleables y de buena durabilidad; la única desventaja era su pobre resistencia a la corrosión. 

Con el desarrollo de la tecnología del mueble y debido a la necesidad de fabricar una bisagra más precisa y con buena apariencia para muebles finos, se decidió usar el latón o bronce, dada su flexibilidad en comparación al hierro. Más tarde se desarrollaron diferentes modelos como las de tipo “H”, “T” y la conocida “Mariposa”; estas se fijaban al mueble con clavos, pues los tornillos sólo aparecen a comienzos del siglo XVIII. 

El uso del bronce se mantuvo hasta el siglo XIX y más adelante se comenzó a utilizar una gran variedad de metales. En la actualidad son el acero y metal temperado los materiales más comunes. Actualmente las bisagras son más complejas que las ya citadas debido a su función y aplicación en el mueble, la gama del producto es más extensa y se busca la simplificación del herraje con una composición menos nutrida en partes. 

 

Items de Clasificación 

La gran familia de las bisagras puede tener distintos rangos de clasificación, bien por su aplicación (bisagras para puertas gruesas, de vidrio, puertas con o sin marco, esquineros, etc), o bien por su función según ángulo de apertura, formas de ajuste e instalación. 

Así, encontramos en primer término que existen 3 tipos de aplicación, el primero llamado cobertura completa, montaje solapado o parche, donde la puerta cubre gran parte o todo el costado del gabinete con una fuga mínima, la necesaria para abrir la puerta de manera cómoda. Las dimensiones varian según la marca. (Ver gráfica A)


En el segundo, cobertura media, montaje solapado con panel central o semiparche, se montan dos puertas por cada panel central del mueble, así la puerta solamente cubre la mitad del panel y se tiene la fuga total necesaria. (Ver gráfica B)

 

El último tipo es la aplicación embebida o montaje arremetido en la cual la puerta se monta a ras del gabinete, en otras palabras, al nivel de los paneles que componen el gabinete. Las bisagras superacodadas se emplean en estos casos. (Ver gráfica C)

 


Es importante señalar que el mercado actual lo lidera la bisagra invisible frente a la tipo barril, dado que ésta última sólo ofrece al usuario una función: abrir y cerrar la puerta, mientras que la primera permite ajustes e instalaciones múltiples y más seguras. 

La bisagra invisible, por lo regular, trae un componente adicional que funciona como base y que varía en diseño y altura (aumentando o disminuyendo) para incidir en el tipo de cubrimiento de la puerta. Por ejemplo, con una bisagra de cubrimiento completo se puede utilizar una base de 8 milímetros para obtener una aplicación embebida o interior. 

Como parte del segundo campo de clasificación se encuentra las formas de ajuste. Las bisagras actualmente presentan tipos tridimencionales o en otras palabras, sistemas integrados en la bisagra misma (Gráfico D y E). Estos ajustes ofrecen ventajas en la medida que proveen correcciones a las instalaciones y ensambles de una puerta. 


Los ajustes de las bisagras tridimensionales, ofrecen grandes ventajas como la rapidez de su instalación, estabilidad y la garantía que los fabricantes ofrecen; aspecto importante, ya que demuestra al comprador o usuario, la seriedad y confianza del fabricante en la funcionalidad de su producto. 

En cuanto a las formas de instalación, tercer rango clasificatorio, podemos citar la manual a tornillos y la automática, con el uso de maquinaria; también se puede agregar que existen diferentes tipos de conexión del brazo de la bisagra con la base o cazoleta, para citar algunos muy conocidos tenemos: el sistema deslizante (Slide-on) y el de gancho (Snap-on). 

Las bisagras están diseñadas no sólo para cumplir la función básica de permitir la apertura o cierre de puertas. Tras su diseño y fabricación hay una filosofía que relaciona lo práctico y lo estético a fin ofrecer solución a cualquier necesidad constructiva del cliente.

 

En la búsqueda por facilitar la instalación de herrajes, ha sido positivo el desarrollo de un tipo de bisagra que no requiere herramientas para su montaje y se conoce como Twin, de mariposa, Fix o Clip. Con su empleo se ahorra tiempo en el ensamble de piezas, se reduce la cantidad de hombres para la misma acción y representa un considerable ahorro de dinero, que estimado al momento de instalar o exportar muebles puede tener una incidencia considerable. Por ejemplo, es ideal para la fabricación de muebles RTA pues el usuario final puede instalar sus puertas sin el uso de destornillador. 

En la industria de fabricación de gabinetes existen dos tipos muy comunes; con marco y sin marco; para lo cual existen bisagras diseñadas para éstas aplicaciones; sin embargo se podrá encontrar accesorios adicionales útiles al instalar las bisagras específicas que no se adecuen con el tipo de marco. 

En cuanto a la maquinaria para instalación de bisagras invisibles disponible en el mercado; se puede destacar dos tipos comunes; las neumáticas (automáticas) y las manuales; estas varían en diseño dependiendo de la marca. Es recomendable el uso de las máquinas para producción masiva de gabinetes, donde la calibración de las máquinas no es frecuente; mientras que para el fabricante menor, la mejor opción es el uso de herramientas simples: (taladros, plantillas para perforación, etc.) o maquinaria manual.

 Cómo Seleccionar una Bisagra: Puntos para Atender 

Para que el fabricante de muebles pueda determinar el tipo de bisagra a utilizar, es muy importante tener en cuenta los siguientes puntos: 

  • Factor Económico: existen diferentes tipos de bisagras pero su costo varía de acuerdo al diseño, material y complejidad de ésta. 
  • Factor Estético: Qué tan visible desea que sea la bisagra. (embebida, cobertura completa o media) y el tipo de instalación (a tornillos o tarugos). 
  • Angulo de apertura: Cuántos grados necesita que abra la puerta y la fuga deseada. 
  • Ubicación: De acuerdo al diseño hay un sitio adecuado para colocar la bisagra. No es un asunto caprichoso. 
  • Distancia de perforación para la base, desde el borde de la puerta al centro del diámetro de la copa o cazoleta de la base. (Para bisagra invisible). 
  • Tipo de puerta: de acceso o de gabinete. 

También es importante considerar dentro de estos aspectos, el grosor o espesor del material a utilizar, ya que esta información determina también el tipo de bisagra, base a utilizar y el límite de perforación para la instalación respectiva. 

Igualmente, datos como el ancho, altura, peso y calidad del material de la puerta son determinantes a la hora de escoger el herraje y establecer el número necesario de bisagras. Los factores que se presentan en la práctica son diferentes según el caso, así el número de herrajes sólo sirve de guía para la instalación.

 Montar las bisagras con una distancia considerable entre ellas proporciona estabilidad a la puerta. (Valores orientadores para las planchas de aglomerado de 19 milímetros de grosor una densidad de 750 kg/m3) 

Una vez que estos puntos críticos han sido determinados; se puede revisar la variedad de diseños que ofrece el mercado, así como materiales (acero, zinc, bronce, latón y otros), formas de instalación y otros beneficios que los diferentes tipos de bisagras le pueden ofrecer. 

Una Bisagra Diferente para Cada Necesidad.

 En la actualidad existen bisagras para todo tipo de muebles: de oficina, cocina, baño, modulares, etc. La oferta de estos herrajes alcanza un sinnúmero de referencias que básicamente, varían de acuerdo al ángulo de apertura del herraje; (fácilmente se encuentra, en una sola empresa fabricante más de 100 modelos, con niveles desde 40 hasta 180 grados). Este punto determina su desempeño en el mueble y de paso, el servicio a cumplir según las necesidades del cliente. 

Así, encontramos distintos tipos de herrajes como la bisagra plana, que fabricada generalmente en bronce, latón y zamac, ofrece aplicaciones que van desde la fabricación de cofres y gabinetes hasta la de puertas de acceso en metal o madera. Estas alcanzan los 180° de apertura y de forma cuadrada o rectangular pueden llegar a los 3 metros de longitud siendo la más pequeña de 10 mm. Se instala por medio de tornillos y en cuestión de acabados se encuentran doradas, niqueladas y cromadas. 

 



Para el tipo de bisagra plana ovalada o redonda, en el momento de su instalación es necesario contar con una caja que oscile entre los 1.3 milímetros hasta los l3 dependiendo de la bisagra, luego se fija con tornillos. Se fabrican regularmente en zamac, plástico y bronce, en tamaños que van de 32.5 a 37.5 milímetros y con un ángulo de apertura de 90°. Es común encontrarlas en las puertas tipo radiola. 

 

 


Una de gran aceptación es la bisagra de autocierre, que muestra diferencias sustanciales frente a otras del mercado por materiales, instalación y aplicación. Se fabrican en acero cold rolled y zamac mezclado, y se ofrece en tamaños de 26, 35 y 40 milímetros (dependiendo del espesor de la puerta), proporción referida al diámetro de la copa. La profundidad de la cazuela puede variar de 10 hasta los 13 milímetros. 

Este tipo se puede fijar con tornillos, tarugos o con presión en los sistemas twin o de ensamble rápido. La base de la bisagra se fija con tornillos a la pared del gabinete y la bisagra se une a la base con sistema de deslizamiento o insertándola a presión en el sistema Clip, aunque los últimos diseños prescinden de la base.

El acabado de la bisagra de autocierre es niquelado y sus ángulos de apertura son de 95, 105, 130, 155 y 170 grados, que según el tamaño de la bisagra, tienen 3 tipos de aplicaciones: Parche, semiparche o embebida. Se utilizan en gran variedad de muebles como los de cocina, baños, bibliotecas, etc.


La bisagra de cierre libre, usada en muebles donde se evita el sonido de la puerta al cerrar, también presenta las mismas características de aplicación, uso, materiales, tamaños, acabados y ángulos citados en el caso anterior.



Otra es la bisagra institucional, fabricada en zamac y con un ángulo de apertura de 270°. De acuerdo a su tamaño e instalación, se encuentran en el mercado de 2 a 4 pulgadas en forma rectangular para sujetar con tornillos; la de brazo debe contar con una caja de 35 milímetros y se instala como las bisagras de autocierre. Estás presentan acabados en negro y plata y se emplean en diseños especiales donde el mueble permanece con sus puertas abiertas pero sin obstaculizar al usuario. 



En bisagras para puerta de vidrio, los tamaños pueden variar de acuerdo al estilo y al espesor del vidrio que se maneje y que oscila normalmente entre los 4 y 6 milímetro, también se encuentran bisagras de autocierre de 26 mm y gran variedad en sus acabados: pavonado (pivote), niquelado, cromado, dorado.

 Para instalar las bisagras de pivote, se maquina un orificio arriba y abajo del gavinete ajustando el vidrio con un tornillo de plástico. En el caso de las bisagras de autocierre, se fijan como si fuera en madera y se perfora igual que en vidrio. Se fabrican en zamac y lámina cold rolled y sus ángulos de apertura son 95° y 180°. También existe otro tipo de bisagra que tiene una ventaja importante: no se requiere perforar el vidrio. 

 

Las bisagras para puertas con marco de aluminio presentan un tamaño similar a la bisagra de autocierre (26 mm de cazuela) y se instalan como cualquier bisagra de autocierre, sólo que se ranura el marco de aluminio en la forma de la cabeza de la bisagra. Tiene acabado niquelado, con un ángulo de apertura de 95° y generalmente se usa en gabinetes superiores de cocinas. 

 



Finalmente, está la bisagra invisible que viene en diferentes formas y tamaños, cilíndricas de 5 hasta 18 y 24 milímetros y rectangulares, desde 4 centímetros hasta 18 con aletas de diferentes anchos. Su ángulo de apertura es de 180° y se fabrican en bronce, acero y plástico. 


Para su instalación se requiere una caja en los cantos de la puerta y del panel del mueble, a fin de introducir la aleta de la bisagra, luego se fija con tornillo o presión en el caso de las bisagras de cilindro. La aplicación de este tipo de bisagras se da por lo regular en puertas de carpintería fina, en gabinetes o puertas de paso.

 

 Recomendaciones para el usuario: 

Lo que se debe hacer: 

  • Utilizar todos los orificios de las bases. 
  • Instalar las bisagras que van a la parte superior e inferior de la puerta lo más cerca posible a la parte de arriba y abajo de la puerta respectivamente; la máxima distancia recomendada es 75mm (3”) 
  • Asegurarse que el brazo de la bisagra esté a una posición de 90° de la puerta. 
  • Verificar que la puerta no roce con el panel o mueble. 
  • Siempre es muy recomendable realizar una instalación de prueba antes de la instalación final. 
  • Como recomendación general, es muy importante tener en cuenta todos los beneficios que el tipo de bisagra adquirida le ofrece, existen precios para todo gusto pero ante todo la calidad y garantía son criterios muy importante en la adquisición del producto. 

Lo que No se debe hacer: 

  • No exceder la distancia máxima de perforación para la cazoleta; pues esto causará roce entre la puerta y la bisagra. 
  • No abusar en el uso de los ajustes de las bisagras. 
  • No agregar espejos u otros componentes a la puerta ya instalada. • No ajustar los tornillos más de lo necesario. 
  • Al cambiar de marca de bisagra, tener en cuenta que los parámetros de perforación varían de una a otra. No utilizar la misma medida. 
  • No agregar suplementos como piezas de madera para obtener un cubrimiento diferente para el cual no está diseñada la bisagra. 

Colaboración Especial: Alba Lucía Romero. BHS Herrajes y Accesorio.