Los planos: aliados claves en la producción de mobiliario

Andrés Sussman
Instructor Centro de tecnologías para la construcción y la madera

Alexandra Colorado Castro
Periodista

Realizar planos es uno de los indicadores para desarrollar procesos exitosos e incluso para alcanzar la perseguida calidad en los productos finales. Conocer el sentido que tienen los planos; sus aportes y las convenciones básicas que existen a la hora de realizarlos, es fundamental en la producción de muebles.

La representación gráfica es, y ha sido, una actividad fundamental en el diseño y en el desarrollo de productos. Usualmente, cuando surge una idea, el papel es el aliado ideal para plasmarla; en el nace el primer paso para empezar a estructurar una propuesta de diseño, para visualizar el proyecto, para incorporar detalles constructivos, para generar lo que se conoce como un plano técnico de producto y los demás planos que sirven de apoyo y complemento.

Específicamente en la industria del mueble, los planos muestran las generalidades y particularidades de un diseño, son la guía para un proceso correcto de fabricación y hacen posible la verificación del proyecto en desarrollo: a partir del plano técnico se establecen las operaciones, los equipos, herramientas y maquinaria requeridos -y a manera de diagrama de flujo- se determina el personal, plan de trabajo y procedimientos para la ejecución.

Pese a lo dicho, y aunque la importancia de los planos para fabricar es vital, son muchas las empresas que trabajan sin ellos, que no los utilizan por distintas razones entre las que se encuentran la informalidad del sector, la baja escolaridad del personal de planta, la inmediatez, la baja incorporación de diseño, el desconocimiento de sus beneficios, la falta de estandarización y el facilismo; un caro error que cuesta recursos, tiempo y dinero.

Los planos y la comunicación

Para Andrés Sussmann -investigador e instructor del programa Tecnólogo en Diseño de Mobiliario, del Sena, Centro de Tecnologías para la Construcción y la Madera CTCM- los planos son un informe técnico para lograr un fin determinado, un elemento de comunicación y navegación al interior de cualquier fábrica o taller, que existen como documentos vivos en la medida que “se desplazan por diferentes áreas y son susceptibles de correcciones y actualizaciones”.

Estos hacen parte del paquete productivo que recopila la información y las especificaciones técnicas de un mueble: vistas, cortes, secciones, proyecciones, ángulos, detalles, ubicaciones, espesores, profundidades, entre otras; además de las fichas de material, diagramas de flujo, proceso y operación, manual de ensamble; todo, dependiendo de la complejidad del proyecto.

De acuerdo con Alan Pipes -escritor británico de arte, de diseño de producto y diseño gráfico- los planos tienen tres propósitos básicos: ayudar a pensar (a través de bocetos); permitir vender o comunicar una idea y finalmente, comunicar con fines de producción.

Si bien, las empresas se centran en este último propósito, en realidad los planos son necesarios también para lograr los otros dos ideales: son fundamentales desde el origen del producto (a partir del dibujo) hasta su venta a través de los planos de la propuesta de diseño, que si bien pueden no incluir toda la información para producir, sí comunican la geometría del mueble y dan claridad sobre sus dimensiones básicas.

“En suma, los planos generan un conjunto de información técnica, un expediente que permite comprender el producto en detalle y sin ambigüedad”, asegura Miguel Rolando Ruíz, profesor de Diseño Industrial de la Universidad Nacional de Colombia.

Pero entender que los planos responden a tres propósitos puede no ser claro para muchas empresas que pretenden producir o comunicarse con su planta a través de dibujos básicos o bocetos que sirven para pensar y perfeccionar una idea, y no desarrollan planos constructivos que revelen detalles y sean precisos.

“En mi ejercicio profesional he visto la inconveniente práctica de “acotar” bocetos, sin un manejo de la escala ni de la proporción. Para producir hay que trabajar con planos técnicos, que respondan a una normatividad y que por lo mismo se expresan a través de un lenguaje universal. Por no tener claras esas diferencias entre representaciones gráficas, son muchas las empresas que pierden la oportunidad de convertirlos, por ejemplo, en una herramienta útil a la hora de vender un mueble o de obtener financiación para un proyecto”, afirma Rolando Ruíz.

Partes y componentes de un plano

1- Formato: es el tamaño de la hoja en la que el plano está representado, usualmente se utilizan los formatos normalizados según la norma DIN y su selección depende de la mínima pérdida de información en la impresión. La norma DIN también expone los criterios para plegarlos y guardarlos.

2- Márgenes: en el formato delimitan e impiden que la información se corte en la impresión.

3- Rótulo: dispuesto en la parte inferior derecha del formato, contiene la información del plano: nombre del componente, número del plano, nombre del producto, identificación de la empresa, escala del dibujo, tipo de proyección, fecha de elaboración del plano. El rótulo brinda datos para la trazabilidad de un producto y da las claves para leer el orden de un plano, lo que resulta útil cuando se trata de explicar, en un diseño, piezas al detalle.

Las convenciones

Tipos de Líneas.

En la realización y en la lectura de planos es vital la comunicación, y en este sentido, el dibujo técnico es la base y su lenguaje de expresión; este lenguaje exige un nivel total de fluidez, claridad y eficiencia y debe ser fácilmente expresado, entendido e interpretado -como conjunto y con sus detalles- por los actores que hacen parte del proceso de desarrollo y fabricación de un producto, desde ingenieros y diseñadores hasta supervisores y operarios.

Para esto existen las convenciones, un conjunto de símbolos que explican cada proceso según los tipos de líneas y de achurados, cada detalle y material del mueble y cuyo significado deben conocer los involucrados en el proceso de fabricación para evitar dobles interpretaciones.

Las principales convenciones son líneas continuas: la invisible, la continua, la punteada y la de ejes, además de todas las representaciones de achurados -texturas o recubrimientos- que representan las superficies dependiendo del material utilizado; combinadas generan infinidad de posibilidades y aumentan en la medida que los proyectos son más complejos (véase gráfico Tipos de líneas).

“Las líneas en el plano responden a un propósito: líneas diagonales a 45 grados hacen referencia a materiales o tipos de superficies; si son gruesas, al contorno del mueble; si es continua y delgada sugiere detalles; si es línea-punto-línea-punto, es un eje de simetría y significa que hay una pieza abatible; si son punteadas, a superficies con alguna irregularidad o textura -lo que es clave para saber el proceso de acabado a realizar (pintura, lijado, acanalado); finalmente en las normas todo se explica al detalle”, explica Rolando Ruíz.

Precisamente, tanto la realización de planos, como los elementos que los componen y las convenciones en mención deben responder a una normatividad nacional e internacional con estándares de ISO; a un lenguaje universal que pueda ser leído e interpretado en cualquier contexto, en cualquier idioma.

En Colombia, el organismo encargado de condensar las normas técnicas para la realización de planos (1) es el Instituto Colombiano de Normas Técnicas- Icontec, entidad que permite acceder a la información comprando el paquete informativo, y que asegura Ruíz, “es una inversión que vale la pena” porque recopila la serie de códigos necesarios para leer y producir planos correctamente.

Pero mas allá de la normatividad, lo importante es el conocimiento y la comprensión que exista de las convenciones para una correcta interpretación de la lógica del plano; que exista dominio del tema dimensional y de otros claves como la metrología, las tolerancias o conocer si las medidas están expresadas en sistema decimal o inglés pues la confusión entre centímetros y pulgadas puede llevar al traste cualquier proyecto.

“Es usual que los operarios reciban una idea, dibujo o una foto de un mueble para ser fabricado, y que estos entren a un proceso de prueba y error en el que cada uno interpreta el objeto a su manera. Al estar a juicio de muchas personas involucradas en el proceso, mayores son las diferencias y variados los resultados esperados”, explica Andrés Sussmann.

Interpretación de planos

Referente a la interpretación de planos -a la acción de leer las líneas que entre sí determinan las características de una pieza para de darles sentido y cumplir con el proceso de fabricación- Sussmann asegura que el intérprete debe comprender que lo que observa es la representación de un objeto tridimensional e imaginar su forma integral; que debe desarrollar pensamiento espacial e identificar con claridad, especialmente en piezas complejas, sus más mínimos detalles: chaflanes, biseles y perforaciones.

De igual manera explica que debe estar en capacidad de reconocer vistas, de observar formas y relacionarlas con otras (espesores, profundidades, cortes, orificios, etc.) y de analizar la relación entre las proporciones del objeto y su posicionamiento; todas, actividades que se fortalecen con la experiencia y la práctica.

En realidad, muchos de los errores en la lectura de un plano -que se manifiestan en una posterior mecanización incorrecta- surgen cuando el intérprete confunde las líneas -una invisible, de una de contorno, por ejemplo- o cuando no verifica si el sistema de proyección es europeo o americano y puede llegar a leer una vista superior como una frontal siendo incapaz de entender -a partir de las vistas- la relación (proyección) entre las líneas y las características volumétricas del mueble.

También pueden suceder cuando se ignoran o desconocen los detalles en un mueble -que regularmente no aparecen en las vistas- y que brindan información clave sobre distancias de perforaciones, ensambles, profundidades de corte, entre otra; o cuando no se es ordenado y lógico con las acotaciones y se cruzan las líneas que las representan o se repite varias veces en un plano, por ejemplo, un mismo diámetro, lo que llama a confusiones.

“La interpretación no es difícil, pero requiere de concentración, conocimiento del producto, raciocinio y saber reconocer los trazos, calibres y tipos de líneas que llevan consigo información específica”, afirma Sussmann.

Tips para la interpretación de planos

1- Verifique siempre en el rótulo si está leyendo la versión más reciente o la definitiva del plano. Detecte las fechas y firmas de aprobación.
2- Compruebe la escala del dibujo. Realice, por lo menos, dos medidas en el plano y determine mediante una operación matemática, la medida real de la pieza.
3- Identifique y diferencie los tipos de líneas presentes en el plano: unas hacen parte de la pieza y otras llevan a otros dibujos.
4- El plano se lee como un conjunto en el que cada elemento tiene información que funciona en relación al todo. Para no sobrecargar el plano, la información debe complementarse en distintas partes del dibujo, sin repetirse.
5- Los cortes y detalles contienen información clave para la manufactura de la pieza, no los pase por alto.
6- El isométrico permite, a partir de sus tres dimensiones, comprender la pieza tal cual es.

Precisamente, con el propósito de ayudar a los fabricantes de muebles en la tarea interpretativa, el Servicio Nacional de Aprendizaje Sena ofrece actualmente cursos complementarios de 40, 60 y 80 horas, enfocados en desarrollar el pensamiento analítico, visual y espacial requerido para comprender los elementos en el plano

Los cursos -que dicta el Sena en el CTCM- vinculan conceptos de metrología dimensional, sistemas de unidades, formatos, normativas internacionales, junto a ejercicios prácticos para técnicos y tecnólogos quienes reciben formación en lectura, interpretación y desarrollo de planos técnicos. El Sena abre los cursos según la solicitud expresa de las empresas interesadas; dependiendo de la característica del programa, determina la intensidad y el énfasis.

Aliados en la planta

Los planos revelan información transversal para toda la cadena productiva: le permiten a los ingenieros determinar tiempos, movimientos y recursos; a los jefes de planta les facilita el control sobre la producción, los equipos, el personal, la materia prima y la calidad; le permite a los operarios realiza operaciones de mecanizado según indicaciones establecidas; e incluso al instalador le ayuda a definir la secuencia y el lugar de instalación de acuerdo con el espacio y al cliente, ver el producto, las dimensiones, su geometría e instructivo de armado.

Según Miguel Rolando Ruíz, incorporar planos a la cotidianidad del trabajo en una empresa da cabida a una cultura del proyecto; es decir, a la posibilidad de planear empresarialmente y en este sentido, los planos van más allá de la representación en 2D, de un objeto en 3D; le dan al industrial una herramienta para anticiparse a los resultados de una manera precisa y les permite reducir y controlar riesgos en términos de resistencias y costos.

De otro lado, el uso de planos -que combaten la mala tendencia de pasar del dibujo o de apuntes someros directamente al modelo- permite mantener la visión de conjunto o de unidad del producto, evitar integrar partes o soluciones sobre la marcha, con todas las dudas que eso genera  y tener que reprocesar, lo que vuelve a jugar en favor de los ahorros y paralelamente, en la construcción de un sano proceso de desarrollo de producto.

En este sentido, los planos facilitan el seguimiento a los ejercicios de conceptualización, desarrollo y construcción, y la generación de una cultura del registro, de memoria y referencia; de trabajo sobre las ideas planeadas en el camino; de tomar ideas desechadas en un proyecto del momento pero que pueden ser desempolvadas para futuros, tras su revisión y ajuste.

Paralelo está también el tema de la tercerización en la que los planos resultan esenciales para comunicarle al prestador del servicio externo, exactamente las características de la pieza que requiere una empresa; esto evita interpretaciones erróneas del subcontratado, garantiza que al momento del ensamble o de las uniones -por ejemplo- las piezas casen y se evita las fallas en la integración de componentes, problema dramático en materia de sobrecostos por reprocesos y garantías.

Un aporte adicional que ofrecen los planos -gracias también al uso de convenciones- es la estandarización, dado que permite integrar la producción, reproducir piezas o productos con iguales características y en serie; y adicional, que varias personas puedan fabricar un determinado diseño y no solo quien lo conoce o tiene una habilidad específica para producirlo como ocurre, por ejemplo, en algunos talleres artesanales donde la lógica comercial puede llegar a ser casi que inexistente.

La capacidad de relación de un producto con otros iguales a él o relacionados con su servicio es también un concepto en el que los planos juegan un papel importante, pues son estos los que indican las medidas y las tolerancias de un producto para que encaje en otro o lo reciba.

“Un producto no está solo, suele estar ligado a algo, suele tener accesorios o piezas con las que se conecta; por ejemplo, en muchos muebles es conveniente el apilamiento para ahorrar espacio de almacenamiento y si no tengo planos de la pieza base difícilmente podré lograr el ajuste deseado. Lo fundamental es la precisión y los planos la garantizan; siempre y cuando estén bien hechos”, explica Rolando Ruíz.

Finalmente, los planos le permiten a los diseñadores y constructores de muebles establecer una relación del objeto con la escala humana, con la ergonomía y la antropometría; garantizar piezas justas a sus segmentos de público y controlar las formas del mueble a partir de las formas humanas.

“Si se pudiera cuantificar la inversión en tiempo, material, mano de obra, desperdicios, productividad y demás aspectos relacionados con la fabricación de un mueble sin una carta de navegación, los industriales verían que resulta más económico, productivo y competitivo contratar un dibujante o solicitar un plano al departamento de diseño”, afirma Andrés Sussmann.

Pero para aprovechar los beneficios que ofrecen los planos también es importante comprender la importancia de elegir y utilizar correctamente las herramientas idóneas para realizarlos; pasar de la mano alzada -básica en la bocetación- al empleo de graficadores a través de programas de diseño e ingeniería como Solidworks, Rhinoceros, Inventor, entre otros, fundamentales en la producción del modelado de superficie y de sólidos.

En la actualidad, son muchas las empresas que trabajan directamente sobre el volumen de los diseños antes que en las vistas; es decir, que bocetan en el computador y casi que sin tener planos construyen diseños volumétricamente en la pantalla y a partir de ellos generan los planos, una práctica que aunque facilita el trabajo de diseño y puede sistematizar procesos y ofrecer un modelo más cercano a la realidad, en ocasiones puede llevar a pensar que los planos pueden ser prescindibles cuando en realidad son vitales para especificar los productos.

Las herramientas tecnológicas están a la orden como valiosos apoyos y deben ser acordes a la intensión productiva de cada empresa, como señala Ruíz, “difícilmente se usan hoy reglas o compases para generar planos de producción, por lo tanto, los industriales deben comprender que hay que invertir en software -que les garantice mayor precisión en su elaboración y les facilite crear un registro y archivo de los mismos- y en personal que pueda hacer un buen trabajo tridimensional.

“Los planos hacen parte de la memoria esencial de una empresa, ellos revelan un importante aspecto de su evolución: la evolución de sus productos”, concluye Rolando Ruiz.

Citas
– Según Andrés Sussmann, son varias las normas. Cada una tiene una especificidad, la NTC 6247 presenta la Documentación Técnica de Producto, formatos y presentación técnica. Norma tomada de la ISO 5457:1999. De otro lado la ISO 128 contiene en 13 partes, los principios generales de la presentación de dibujos técnicos. En Colombia, el Icontec, publicó en el año 2002, el Compendio de Dibujo Técnico, con una recopilación de 20 normas relacionadas a la estandarización del dibujo y la representación técnica. En la página web de la ISO, bajo la búsqueda de Normas Generales para dibujos técnicos, se encuentran más de treinta normas, cinco de ellas actualmente en desarrollo.

Fuentes
• Andrés Sussmann. Diseñador Industrial, investigador e instructor del programa Tecnólogo en Diseño de Mobiliario, del Sena, Centro de Tecnologías para la Construcción y la Madera. andres.sussmann@ gmail.com
• Miguel Rolando Ruiz Díaz. Diseñador Industrial. Profesor asociado a la catedra de Diseño Industrial en la Universidad Nacional de Colombia. Investigador del ODA Observatorio-Laboratorio de Diseño Aplicado; Maestro en Diseño Industrial de la Universidad Nacional Autónoma de México. mrruizd@unal.edu.co

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