Jairo Alberto Leal: Catador de diseño con 25 años de experiencia formando paladares para la producción de Muebles

Alexandra Colorado Castro

Editora

Su experiencia laboral en distintos campos, pero especialmente en la industria del mueble, lo ha llevado a convertirse en un “catador” del diseño, a aportar profesionalmente a los espacios industriales y académicos en los que ha servido y a formar desde hace años, con las herramientas que ha obtenido en cada ejercicio de diseño, decenas de nuevos profesionales desde la academia.

Es bogotano, tiene 47 años, es Diseñador industrial de la Universidad Nacional, Arquitecto de la Universidad Católica, Especialista en Diseño y Desarrollo de Producto en la Universidad Nacional, miembro del Consejo directivo de la Red Académica de Diseño – RAD,  miembro de la Comisión Profesional Colombiana de Diseño Industrial, como representante de la RAD, en este consejo,  director del proyecto de Diseño Interior de la Biblioteca Publica Abierta del Municipio de Facatativá, nominado a los premios Lápiz de Acero en la categoría de Mobiliario (2011) y es profesor de la Escuela de Diseño Industrial en la Universidad Nacional por más de 15 años.

Interesado, desde temprana edad, en las formas sinuosas de los objetos tuvo como impulsor en su propósito de estudiar diseño al respetado maestro, Hernando Rodríguez.Posteriormente, trabajó en varias de las empresas de muebles más reconocidas del país realizando desde el dibujo de planos y la realización de plantillas hasta la conformación y dirección de departamentos de diseño. Vivió la transición del diseño a mano al computarizado, y la aparición y desarrollo formal de los muebles de oficina.  En su haber de múltiples actividades suma más de 25 años de experiencia en el diseño de muebles.

En la presente entrevista, Jairo Leal nos comparte sus impresiones sobre la relación entre la academia y la industria, y analiza temas como el perfil de profesional que hoy forman las universidades, los pecados de las empresas a la hora de diseñar y producir muebles, la estética, la cultura del diseño y los rasgos del mueble colombiano, entre otros.

Biblioteca pública abierta de Facatativá, vista hacia la zona infantil y estanterías. Director de Diseño y diseñador, Jairo Leal; equipo de diseño: German Charum, Wilson Rojas, Sandra Valbuena, Oscar Jaimes y Aldo Rodríguez.

El diseñador y las empresas:

  • M&M ¿Cuáles son los aportes que hace un diseñador a una empresa de muebles?
  • JAL: Muchas veces las empresas no entienden el mercado y un diseñador ayuda a que lo compren-dan. El diseñador está en la capacidad de diseñar, de dar materia, de dar forma, función y correcto uso a una necesidad, pero también entiende la actividad, a los usuarios, los gustos y es sensible a lo que la gente requiere y desea

Si una empresa tiene el diseño como filosofía se puede amol-dar a cualquier cambio y facilitar su paso a territorios y contextos menos seguros pero más pro-ductivos, en la medida que sabe testear los mercados, innovar y potenciarse a valores de diferencia, dentro de los entornos de consumo.

  • M&M: ¿Cuál es la posición que deben tener las empresas del mueble frente al diseño?
  • JAL: Las empresas deben entender que su diseño debe cambiar, que el mercado cambia y que las fórmulas exitosas duran cierto tiempo pero no se mantienen indefinidamente. De hecho, conocí una empresa de muebles clásicos, con un target objetivo de gente mayor, que no renovó sus modelos; permanecieron 10 años sin mayores modificaciones y olvidaron que una persona de 80 años no tiene como prioridad cambiar sus muebles. Con el tiempo debió exhibirse de otra manera pero la resistencia al cambio le afectó hasta llevarla al cierre de su tradicional espacio comercial de exhibición; ese es un ejemplo

De otro lado considero que las empresas de mobiliario están en mora de convertirse en editoras de diseño, y aprovechar el valor agregado que los diseñadores aportan con su sensibilidad para entender y perfilar targets, y generar una variedad más amplia de familias y series de productos que potencian un catálogo más rico y variado.

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  • M&M ¿Existe un tamaño de empresa que indique el momento de crear un departamento de diseño? ¿En qué momento debe ser conformado? ¿Cómo vincular un diseñador?
  • JAL: Las empresas de muebles con diseño y las casas editoras de di-seño en Barcelona, en Valencia o en Italia no son tan grandes, eso significa que una empresa no tiene que ser gigante para tener un diseñador.

Casas exitosas como Moroso o Vitra desarrollan líneas de diseño firmadas por diseñadores y ese modelo ha creado una cultura diferente –incluso entre los diseñadores– de profesionales que no están dentro de las empresas y que genera un gana-gana porque el diseñador es reconocido como autor y la empresa le ofrece a su mercado muebles de diseñador que, en efecto, valora, mientras inculca en los clientes el valor y la tangibilización del diseño como bien adquirible.

Pero esos modelos poco o no se trabajan aquí. En Colombia son algunas de las grandes y tradi-cionales empresas –tipo Artecto, Muma, Challenger, en un tiempo El Cid y Series– las que se inte-resan por vincular diseñadores de la academia, por desarrollar políticas de diseño e instaurarlo a su ADN. En la gran mayoría, el área de diseño está en el lugar más rezagado de la compañía y supeditado a la situación de producción e ingeniería. El diseñador termina siendo quien mejora el logotipo, la página web, los defectos de diseño no propios, o soluciona los problemas ajenos a su función, lo que hace el diseño reactivo y no proactivo.

  • Biblioteca pública abierta de Facatativá, proyecto nominado a los premios ‘Lápiz de Acero’ en la categoría de Mobiliario (2011). Detalle del counter de entrada.

    M&M: ¿Qué opina sobre el concepto de diseño abierto (Open design)?

  • JAL: Hay un portal llamado Quirky en el que si un diseñador sube su creación a la red, y si a la gente le da un número importante de “me gusta”, lo fabrican y le dan al diseñador regalías. Diseño abierto es lo que M&M ha hecho con su sección de ‘Taller’, así como lo hicimos nosotros con el mueble Radison que se publicó en una de sus ediciones: regalar los planos para que el que quiera, pueda hacerlo. Me parece bien desde que el diseñador pueda ganar, incluido reconocimiento.
  • M&M: ¿Qué ofrecen las vitrinas de muebles nacionales?
  • JAL: Veo poca originalidad en la mayoría de casos, y aunque en-tiendo que las propuestas de los grandes diseñadores son atractivas para muchos, el diseño está dado para trascender, no para la copia.

Veo que son recurrentes los muebles New Concepto muebles similares a los que se hacen en Escandinavia –y no está mal, por tendencia, pues a la gente le gusta– pero si el diseño está sujeto siempre a la copia hay riesgo que el consumidor se canse porque su gusto cambia rápido en este tiempo de hipervariedad e hiperelección.

  • M&M: Y ¿cuáles son las causas para la falta de originalidad que usted señala?
  • JAL: En parte es por la dificultad que tiene el diseño y los departamentos de diseño y desarrollo de producto de ser insertados en las empresas. Para muchos industria-les es más fácil ir a ferias de diseño y traer catálogos para que sean copiados, que crear departamentos de diseño serios y propositivos.

Intenté múltiples ejercicios de ese tipo y es complejo. Algunas pro-puestas apuntaban a desarrollar prototipos, a generar laboratorio de pruebas pero eso afectaba la producción o las programaciones y se abortaba el desarrollo de producto. Por lo general, cuando hay procesos consolidados, cuando funcionan y se vende la mercancía, está bien para el industrial, pero eso funciona hasta que el gusto del usuario cambia y se agota.

Las empresas deben entender que el diseño no es simplemente una herramienta más sino que debe ser un factor de competitividad y desarrollo, parte de su filosofía y que, quien primero debe tener formación en diseño, debe ser el empresario; él debe conocer la cultura del diseño y la innovación para aplicarlos en sus procesos, en materiales, para comprender las dinámicas de su mercado a fin de no quedarse en fórmulas establecidas; así dejar de copiar y empezar a desarrollar productos serios y sostenidos.

  • M&M: ¿Qué casos, empresas o diseñadores destacaría a nivel nacional?
  • JAL: Tenemos buenos casos, la mayoría son diseñadores-empresarios como Andrés (Seike), como Oda Cano, y hay casos de jóvenes diseñadores dedicados al mobiliario.

Vemos ejercicios particulares de diseño con rasgos colombianos en los que se reinterpreta lo popular, Simón Hosie y sus sillas basadas en mecedoras y muebles populares de la Costa Atlántica, tejidas en cable coloridos de vinilo es uno de ellos; están las propuestas con macana, caña flecha y otras fibras; y el ejercicio de Ceci Arango que trabaja maderas exóticas y en el que hace reinterpretaciones de carácter étnico y tribales.

Muchos de estos casos desembocan en un mueble rústico con-temporáneo y, de cierta forma, en un concepto que trata Giovanny Cutolo, como “el nuevo lujo” que no es lo rimbombante o los materiales convencionales de lujo; sino la riqueza de los materiales inspirada en técnicas tradicionales y vernaculares, lo hecho a mano –en ocasiones por mujeres cabezas de familia o comunidades vulnerables– que tiene un valor intrínseco y puede tener sello de origen, lo que le da un valor importante al diseño.

  • M&M: Pero ese diseño no es el que se ve en la mayoría de las tiendas de muebles del país, en escenarios populares, tipo barrio Doce de octubre o la zona de la Primera de mayo en Bogotá. ¿Qué opina de esas propuestas? ¿Qué tanto de ese “alto diseño” es posible ver en esas vitrinas populares?
  • JAL: Son escenarios distintos y hay un choque total entre ellos. Los fabricantes de las zonas que menciona son muy buenos en hacer copias de revistas; en ver imágenes, volverlas planos y llevarlas a la realidad pero de alto di-seño, muy pocos casos, y en esos siempre hay un diseñador detrás.

Sin embargo; también hay pro-puestas muy creativas y funcionales en piezas ampulosas y recargadas, con telas brillantes, aterciopeladas y estampados pro-fusos. Son muebles de brazos muy anchos para que varias personas puedan sentarse cómodamente en ellos; brazos de los que sale un puf, o mesas de centro o de comedor; con múltiples compartimientos para guardar licores; en esos ejercicios hay más creatividad que en hacer la copia de la revista.

  • “Viajamos a Argentina, a un evento de industrias creativas con la Unesco y Mercosur, allí socializamos el modelo la RAD y la manera como academias de diseño con intereses diversos han juntado esfuerzos para ayudarse. Hubo e interés por apropiar el modelo, tanto, que terminaron hablando del ABC del diseño: Argentina, Brasil, Colombia”.

    M&M: ¿Es caro el diseño para quien lo compra en un mueble?

  • JAL: No debería serlo. Hacer las cosas cuesta –implica un consumo de materiales, de energía, de recursos– pero si de valor se trata, lo que más cuesta es pensarlas mejor, no hacer lo que otros hacen, eso tiene un valor diferencial. El buen diseño no es caro es bien pensado.
  • M&M: ¿Alguna falla que destacar en cuanto a la calidad del mueble nacional?
  • JAL: La pintura y lo advertí cuando trabajé como independiente y especialmente con empresas satélites; aunque también se da que las empresas aprovechan las cualidades de los buenos pintores para que ellos cubran o solucionen los defectos de fabricación.

Encuentro fallas en el diseño del detalle y en cuidar detalles que afectan el diseño. A veces por bajar costos instalan el herraje equivocado y no hay nada peor que un mueble que no funciona. Veo también que el cumplimiento no es la virtud del gremio –falla en los tiempos pues el servicio post venta es muy regular en nuestro medio y daña el mercado–, y veo que algunas de las fallas en producción obedecen a que no hay trazabilidad en los procesos de diseño: el trabajo de cada diseñador se maneja como un caso aislado y eso traba, en todo sentido, el desarrollo de productos.

  • M&M: ¿Qué opinión tiene de la mano de obra para el trabajo con madera?
  • JAL: Hay gente con mucha experticia en la realización de trabajos manuales pero a veces muy mal remunerada y eso influye también en falta de motivación. Es normal que cuando un operario cumple un horario y debe extenderlo, a no ser que le paguen extras, no continua, no hay un compromiso más allá de la propia labor.

Nuestra mano de obra lo hace muy bien en general pero falta un mayor grado de pertenencia, de capacitación, de entender sus procesos y en esos casos, el modelo del Sena, a la hora de impartir capacitación, funciona muy bien.

Capacitación y Proyección del diseño

  • M&M: A excepción del Sena, en Colombia no existen centros de formación para la transformación de la madera en muebles y objetos utilitarios en madera, ¿Qué observaciones tiene sobre ese servicio? ¿Cuáles son sus virtudes y cuáles sus fallas?
  • JAL: El Sena es democrático y es un buen modelo para aprendices e instructores, es destacable en el campo de mueble y conozco diseñadores que han adelantado allí cursos de ebanistería o son profesores, su labor es muy valiosa.

Sin embargo, creo que preocupa más por la fabricación que por el diseño y el resultado son muebles muy funcionales pero con poca plástica. El diseño debe ser responsable en términos de todo, no un delineante de arquitectura por más capacidades que tenga.

  • Columna porta Cds Orko, diseño Jairo Leal y German Charum para Theratos Taller.

    M&M: Y los Centros de diseño, tan eficientes en otros países, no podrían ser una fórmula también para capacitar y mejorar las competencias de las empresas ¿Por qué Colombia no ha desarrollado ese modelo?

  • JAL: Porque los actores del gremio no nos hemos sentado a trabajar en el tema, no han conciliado industriales y los diseñadores e iniciativas como el Sistema Nacional de diseño, que ha sido un buen ejercicio, no ha despegado.

Se han dado acercamientos pero no se ha copiado un modelo como lo tienen Brasil o Argentina; para eso sería ideal que se unieran no solo diseñadores e industriales sino cámaras de comercio, asociaciones de empresarios y Estado, hacer alianzas como sucedió con la RAD que, a pesar de ser una agremiación de profesionales pequeña –hoy tenemos más de cuarenta  programas de universidades asociadas–, es libre de intereses particulares y dinámica.

La Academia

  • M&M: En el caso de la arquitectura, la cátedra de madera ha ido desapareciendo de los pensum. ¿Qué pasa hoy con esa cátedra en Diseño industrial? ¿Qué importancia tiene la madera para la academia?
  • JAL: El diseño, académicamente, se empezó a trabajar desde la Bauhaus (1) y parte de su modelo básico era conocer los materiales, entre ellos la madera sus cualidades, el dominio de técnicas y procesos– para ser materializada en productos de uso.

Había cátedra y talleres de maderas pero eso ha cambiado porque han surgido otras prioridades: lo medio ambiental, lo ideológico, y se enfatiza en el hacer. Hoy el proceso está enfatizado en entendimiento del material y a los procesos de ensamblaje pero hace falta un mayor desarrollo en la estética, en entender que el material no está dado solo por la técnica sino que tiene otras expresividades.

  • M&M: ¿Qué deficiencia y qué fortalezas señalaría, tienen los diseñadores que se están formando para servir en la industria de la transformación de la madera?
  • JAL: El ejercicio del hacer se ha perdido un poco porque las generaciones actuales dan más primacía al computador, son más virtuales; de hecho, hasta para cortar un cartón corrugado, ahora quieren hacerlo con láser, en lugar de usar el cortador y la regla. De otro lado, fallan, a veces, en entender la madera, no como propiedad física, sino como pro-piedad dimensional, en saber plantear un producto de diseño.

También noto que han perdido la curiosidad que tenían las generaciones anteriores por los libros, por bocetear o dibujar, por enriquecer su proceso de ideación, y por aprender sobre diseñadores destacados. No alimentan su cultura en términos de conocer referentes, hay vacíos en la cultura del diseño y ella es fundamental para un diseñador.

Como ventajas, tienen conocimientos más amplios en otros territorios que quienes nos formamos en una escuela más clásica, ellos aprenden diseño de servicio, manejo de marca, la experiencia de compra y en administración y generación de empresa. De igual forma, y gracias a la tecnología, manejan la información a su antojo, trabajan procesos más rápidos de configuración gracias a los programas que les permiten moverse con mayor flexibilidad.

  • M&M ¿Conocen los estudiantes los herrajes para la fabricación de muebles u objetos en madera?
  • JAL: Hay desconocimiento en la oferta de la industria, así como en el desarrollo de herrajes propios, por eso instalan la misma bisagra de piano en todos los muebles lo que origina pérdida en la competitividad de los productos y desluce su valor final en términos estéticos, aunque funcionen. Pero es una falla no sólo de los diseñadores en la academia, también de los diseñadores en empresas, y es curioso porque en plena era de la información cuando no hay excusa para no conocer– prima el facilismo, el pensar que todo está en internet.

En la industria y en el área de cocinas y de oficina, por ejemplo, existe una cantidad de herrajes euro-peos muy buenos y diseñadores muy ingeniosos como el catalán, Jaime Tresserra quien, incluso di-seña –bisagras y pivotes– en acero y cuero. En el diseñador está co-nocer y aprovechar correctamente, no solo los herrajes sino los in-sumos en general, de lo contrario no puede desarrollar sus ideas.

  • Mesa de centro y puf Equilátero, diseño Jairo Leal y Viviana Amezquita; para Theratos Taller.

    M&M: ¿Cómo conecta la universidad a sus estudiantes, con la industria?

  • JAL: En los últimos semestres de la carrera, la UN tiene los observatorios de diseño, y uno trabaja mobiliario. Ellos trabajan, en asignatura de taller, observación, análisis, síntesis, ejercicio de di-seño, y entendimiento de las empresas y del entorno productivo, trabajando, fuera y dentro de ellas porque los prototipos los desarrollan en la propia empresa. Algunos siguen el proceso en esas empresas y se vinculan.

Sin embargo y en ocasiones, por dar primacía al entorno productivo, las empresas se pierden el entender las respuestas en términos de lo estético, de lo semántico que construye un mueble, porque un mueble construye identidad, y las empresas a veces adolecen de esa sensibilidad.

  • M&M: ¿Valoran los industriales del mueble nacional, el aporte que hacen los estudiantes a sus empresas?
  • JAL: A pesar del esfuerzo de las universidades y de los empresarios, la conexión entre diseño, academia y empresa no es tan fluida. Los empresarios han visto el diseño como un costo adicional, por eso, la aproximación máxima, fácil y rápida que tienen con el diseño es tener un practicante al que muchas veces no le pagan; de allí que han cerrado las posi-bilidades de enviar practicantes a las empresas.

Citas

  • Escuela de artesanía, diseño, arte y arqui-tectura fundada en 1919 por Walter Gropius en Weimar (Alemania) que daba prioridad y valor al trabajo manual. La Bauhaus sentó las bases normativas y patrones de lo que hoy se conoce como diseño industrial y grá-fico; puede decirse que antes de la existen-cia de la Bauhaus estas dos profesiones no existían como tales y fueron concebidas dentro de esta escuela. La escuela estable-ció los fundamentos académicos sobre los cuales se basaría, en gran medida, una de las tendencias más predominantes de la nueva Arquitectura Moderna, incorporando una nueva estética que abarcaría todos los ámbitos de la vida cotidiana: desde la silla en la que usted se sienta hasta la página que está leyendo (Heinrich von Eckardt).
  • Categoría estética que habla del goce en el uso y la función (tomas Maldonado).

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