Seccionadoras manuales: Una alternativa productiva para la pequeña y mediana empresa

Redacción M&M

Las seccionadoras son máquinas esenciales para el mecanizado de tableros, al punto que han llegado a complementar o reemplazar a otros equipos de corte -como las escuadradoras o las sierras verticales- dado que pueden cuadruplicar la función de las primeras y -en el caso de las enchapadoras manuales- representar una opción versátil frente a las seccionadoras automáticas.

Cuando se habla de seccionadoras generalmente pensamos que se trata de maquinarías para uso exclusivo de grandes empresas con alto nivel de inversión y producción pero en el mercado se están ofreciendo seccionadoras que se acomodan a cualquier necesidad.

Las seccionadoras son básicamente máquinas especializadas para cortar en poco tiempo grandes cantidades de tableros aglomerados, MDF, Playwood, melamínicos e incluso materiales plásticos o similares, siendo las más reconocidas las automáticas de gama media y alta.

Las seccionadoras automáticas basta con ser alimentadas para que autónomamente sujeten (a través de sus pinzas) los tableros de madera, los desplacen y posicionen sobre la mesa de trabajo y realicen todos los cortes a las medidas previamente programadas por un software integrado a ellas; estas requieres de una intervención mínima por parte de los operarios.

Pero dentro de la gama de seccionadoras también están presentes las manuales o semi automáticas, que ahora se están haciendo más populares, pues los fabricantes de maquinaria en su afán de atender las dinámicas del mercado han reforzado el impulsado de venta de esta gama de seccionadoras que podrían considerarse un avance con respecto a las escuadradoras y sierras verticales, pero con menos prestaciones que las seccionadoras automáticas.

 Lo cierto es que tienen características precisas para ajustarse bien a las necesidades, principalmente, de la pequeña y mediana industria, y aprovechadas correctamente, cumplen eficientemente su función, generando productividad y ahorros de tiempo y dinero.

Estos equipos, a diferencia de las automatizadas son más pequeñas, se limitan únicamente a cortar en sentido horizontal y necesitan de uno o dos operarios para funcionar: uno que alimente y manipule el material en la máquina y otro que reciba las piezas cortadas.

Funcionamiento

 “Constan de una bancada donde transita el carro de sierras, un prensor superior y un sistema de reglas con topes digitales para ajustar las diferentes medidas a cortar. Su configuración horizontal les permite cortar varios tableros al mismo tiempo, mientras el prensor superior los inmoviliza para realizar el corte, con posibilidad de ser reguladas de acuerdo con las características de cada tablero. A diferencia de las seccionadoras automáticas estas máquinas no tienen empujador o pinza y el operador debe posicionar los tableros en la línea de corte”, describe Diego Medina, Gerente de Cubrecol.

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“Pese a realizar un trabajo puntual: cortar, y necesitar de permanente intervención humana para funcionar, las seccionadoras manuales son consideradas máquinas esenciales e ideales en los talleres y distribuidores que utilizan tableros como matrería prima, por su practicidad, versatilidad, precisión, sencillo funcionamiento y gran capacidad para optimizar los tiempos de trabajo al realizar los volúmenes de producción equivalentes al de varias escuadradoras”, señala Edgar Puerta, instructor del Centro de aprendizaje, desarrollo e investigación de Sierras y Equipos.

Su funcionamiento es muy fácil y no requiere de mayores conocimientos: Los operarios solo deben alimentar la máquina con los tableros seleccionados, fijar los topes de acuerdo con el plano de corte del tablero (preferiblemente hecho por un programa optimizador de corte), manipular las piezas y retirar el material de la seccionadora. La manipulación del tablero y piezas sobre la máquina se facilita pues esta posee un colchón de aire que minimiza el esfuerzo de los operarios y agiliza los movimientos de maquinado.

La fijación de los topes se hace de manera manual, mediante un gran visualizador que facilita la identificación de los números y el posicionamiento en los milímetros.

La precisión recae sobre el prensor, que es el encargado de eliminar los movimientos del material en el momento del corte, este es accionado por el operario, mediante un botón una vez puesto el material en su sitio y colocados los topes; solo en este momento aparece el disco para realizar el corte.

La velocidad y el corte

 La velocidad de corte de las seccionadoras manuales oscila entre los 10 y 30 metros por minuto: a mayor densidad de los tableros y número de tableros por corte la velocidad será menor y a mayor resistencia menor velocidad. La diferencia con la seccionadoras automáticas es que estas pueden llegar a 100 o más metros por minuto.

La velocidad de corte también es posible ser regulada por el operario o jefe de planta dependiendo de la experticia, conocimiento del producto a cortar y cantidad de láminas por corte. Es importante recalcar que el estado del disco también influye en la velocidad de corte. Rafael Uribe de Sierras y Equipos señala que “es importante asegurarse del tipo de herramientas que utilizará la máquina, que tenga los espesores indicados en los discos pues, pues de no tener la robustez necesaria pueden fallar al momento de entrar a cortar los paquetes de tableros”.

Las malas elecciones del disco desembocan -con el tiempo- en serios problemas mecánicos a razón del desgaste o desajuste prematuro de piezas, hechos que son fatales cuando de seccionadoras se trata pues la precisión debe ser una cualidad sostenida en el tiempo.

La capacidad de corte de la seccionadora manual está dada por la altura a la que el disco puede cortar, que va desde los 3 mm hasta los 60 mm; así que puede cortar desde un tablero de MDF de 3 milímetros hasta cuatro tableros de 15 mm en una sola pasada. Las seccionadoras automáticas pueden llegar a los 150 mm de altura; esta capacidad de corte es una de las grandes diferencias entre las automáticas y las manuales, pues el volumen de corte de las manuales se acomoda mejor a empresas que requieran menores volúmenes de corte pero maximizar tiempos y recursos.

Otra diferencia a considerar entre las seccionadoras manuales y otras maquinarias de corte, es la uniformidad en cuanto a la velocidad de avance que logran éstas últimas en comparación con las primeras, uniformidad que determina el rendimiento de las herramientas.

“Un operario puede desplazar el material o desplazar el disco a una velocidad X, pero mantener uniformidad en la velocidad, con equipos manuales, es difícil. Las velocidades de avance que varían durante el corte afectan la durabilidad de las herramientas porque los materiales exigen unas velocidades acordes a sus características: un material blando exige una velocidad mayor, y menor velocidad si es duro; por lo tanto, una herramienta también debe tener características precisas. Cuando se trabaja con una herramienta que no corresponde a las exigencias del material y/o al tipo de máquina viene el desgaste prematuro”, explica Edgar Puerta.

Otros aspectos

 La estabilidad, redunda en un menor desgaste de las herramientas de corte y en este sentido, si la máquina tiene mayor área de apoyo sobre el suelo logrará estabilidad mayor, a diferencia de lo que ocurre con maquinarias más básicas de corte, cuya área de apoyo es menor, situación que podría afectar, en el tiempo, la precisión a la hora del corte. Las seccionadoras manuales tienen la ventaja de lograr cortes en volumen y gracias a su disposición horizontal, asegurar una estabilidad constante.

Referente a los aditamentos periféricos que requiere para su buen funcionamiento, se trata de equipos integrales y sencillos pues no necesitan más que de energía eléctrica, aire comprimido para el prensado, extractores que ayuden a la aspiración y filtración adecuada de las partículas de polvo, además de buen espacio para su instalación ya que es necesario utilizar un área de entre 25 y 40 metros cuadrados.

De otro lado, conocer la calidad de los materiales y de los componentes con los cuales una seccionadora ha sido fabricada, es un aspecto obligatorio al momento de su compra.

En este sentido, está, por ejemplo, la calidad y durabilidad del sistema de desplazamiento del carro porta sierra -que bien puede ser por rodamientos o por piñón y cremallera-, la calidad del acero utilizado para la bancada en las piezas de alto desgaste, o la capacidad de los motores para el disco incisor y para el disco principal que deben asegurar potencia para el corte de paquetes de tableros y un consumo de energía racional con amperajes que no generen sobrecostos; pero la elección final estará, finalmente, en función del volumen
de trabajo de la empresa (1).

A nivel de precios, las seccionadoras manuales están por el orden de los 55 a 65 millones de pesos, ciertamente menores en costo respecto a las sierras verticales -cuyos precios varían entre los 60 y 120 millones de pesos- “pero la inversión se justifica no solo por su bajo precio sino porque los rendimientos son mucho más altos”, explica Edgar Puerta.

¿Por qué y cómo elegirla?

Varios son los factores que influyen en la escogencia de una seccionadora manual frente a una automática u otra máquina de corte.

En primera instancia está la necesidad de alcanzar volúmenes de producción mayores que no podrían ser resueltos con una escuadradora y que representarían un cuello de botella
en la línea de producción de una empresa.

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En segunda instancia está el presupuesto, pues son muchas las empresas de gama media a las que les resulta difícil -por costos- adquirir un equipo automatizado, las diferencias de precios entre ellas van desde los 60 millones, las manuales, y 250 las automatizadas más completas, con un mayor reconocimiento de las máquinas de origen europeo -italianas y alemanas- por tratarse de empresas pioneras en los desarrollos técnicos y tecnológicos.

Para unas y otras, la demanda se ha disparado durante los últimos años, pero, particularmente, en el campo de las manuales se ha registrado una gran aceptación gracias a los volúmenes de corte; y que han ofrecido una composición de máquina acorde con sus presupuestos y necesidades.

Citas
– El consumo de energía está ligado a la potencia requerida por los motores y aditamentos según la composición, es así como las máquinas de mayor capacidad podrán demandar un mayor consumo de energía

Fuente:

  • Edgar Puerta, instructor Centro de Aprendizaje, desarrollo e investigación de Sierras y Equipos. edgar.puerta@sierrasyequipos.com
  • Diego Medina, gerente en Cubrecol. gerencia@ cubrecol.com.co
  • Rafael Uribe. coordinador Nacional línea maquinaria para madera, Sierras y Equipos. coordinadormadera@sierrasyequipos.com

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