Año nuevo

Cual va ha ser la actitud y el camino a seguir en esta crisis que se avecina o que mejor dicho ya esta encima. No hay que ser mago ni ecónomo para entender que estamos entrando en un periodo de recesión que afectara a todos, pasando de lo general a lo particular, es decir, que afecta a todo el planeta y, de ahí para abajo a regiones, países, empresa y a la familia.

Así que, mas temprano que tarde llegara a cada industria y empresa, y es ahí cuando se debe utilizar el plan preparado para esta eventualidad. Si es que lo ay. Pero: ¿existe la política empresarial de prever y anticiparse a los vaticinios?, ¿existe preparación para las temporadas de descalabro o de éxito?

Venimos de una temporada exitosa, donde tocamos el cielo con las manos, hoy nos encontramos en un periodo transición lleno de enigmas y expectativas y todo (noticias, cometarios, pitonisas y sabios) pronostica que muy pronto estará la verdadera crisis instalada en el primer semestre del 2009. La que seguramente no durara toda la vida.

Así será siempre, un sube y baja de estados económicos que requieren de estar listos para enfrentarlos, disfrutarlos o sobrevivir a ellos.

El asunto es, si hay planeación y prevención de los cambios para los buenos y malos periodos y se actúa en consecuencia o solo se adapta a lo que sucede y se
procede por inherencia con actos improvisados, de resultados casi nunca predecibles y además se toman las medidas típicas de hacer recortes de todo tipo, muchas veces innecesarios, sobre todo en los malos tiempos.

Claro que también en los mejores momentos se toman decisiones no muy bien programadas, como la compra de maquinaria, cambio de sede, nuevos puntos de venta, contratación de personal o reparto de utilidades. Pero ese es otro tema.

Mi tema en esta ocasión es el de invitar a los industriales a ser parte de la solución y no del problema. Es decir, invitar a minimizar el posible impacto que tendrán los días venideros, que como dicen los “expertos” serán difíciles, sobre los actores del sector, especialmente en lo que se refiere a personal.

Desde mi humilde perspectiva, el problema que se avecina será de despidos masivos, aduciendo con razón, que no hay ventas y por ende la producción quedara reducida, lo que obliga a tener menos personal, sobre todo en planta. Descuidando la responsabilidad que tiene cada empresa con el capital humano y alimentado el impacto social sobre el desempleo con sus repercusiones, desamparando a quienes ayudaron a lograr buenos resultados en un buen momento.

Creo que si se planea y se ve objetivamente y de manera optimista la situación. Esta permite un espacio para hacer todo lo que esta acumulado por ejecutar, todo aquello que por producir de manera acelerada ha quedado relegado y que por no haber sido hecho comienza a desmejorar la capacidad productiva de las empresas.

Por ejemplo, los mantenimientos de maquinaria, las capacitaciones, la reorganización de la planta, organización de almacén, los trabajos para la certificación, optimización de la red informática y otros muchos que permitirán reasignar funciones y sobretodo conservar empleos, pero que también son un paso previo para hacer frente cuando lleguen la buenas épocas y permitan alcanzar la competitividad y productividad deseadas.

Ser parte de la solución y no del problema puede ser un buen objetivo para el próximo año y por esta vía se beneficia al sector y al país.

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