¿Problemas con el enchape de cantos?: Conozca las causas y obtenga mejores resultados

Luisa Fernanda Castro Patiño
Periodista

Durante el proceso de pegado de los cantos surgen diferentes inconvenientes que le impiden al carpintero enchapar con éxito un mueble. En la mayoría de los casos, éstos se generan por ignorar parámetros relacionados con el funcionamiento de la máquina enchapadora, con la escogencia del canto y del pegante e incluso con el corte dado a la pieza a trabajar.

Los errores durante el enchapado de cantos es una situación que puede presentarse en cualquier taller o carpintería y que, indudablemente, requiere la supervisión estricta del operario, con el fin de minimizarlos y controlarlos para que no se conviertan en un verdadero dolor de cabeza que comprometa negativamente la productividad de la empresa.

En la industria, por lo regular, cuando se presentan inconvenientes durante el enchape de mobiliario, tanto operarios como proveedores de cantos, maquinaria y pegantes “se lavan las manos” y se pasan la responsabilidad entre sí, lo que termina en una total desatención de cara al cliente.

Por esta razón, en el presente artículo, presentamos cuatro grandes parámetros que se deben tener en cuenta para llevar con éxito el proceso, sin tener que contactar a un experto o al proveedor de la materia prima con la que se trabaja, un paso que demanda pérdidas de tiempo cuando la solución puede estar al alcance sus manos.

1- Elija el canto adecuado: la escogencia del canto incide directamente tanto en el maquinado de la pieza, como en la calidad del producto final. No obstante, muchos carpinteros
tienen dudas acerca de cuáles son las características físicas o propiedades que ayudan a identificar el más idóneo. Según Mauricio Bravo Quimbaya, gerente de la empresa Mader-Cantos (1) la calidad de este insumo lo determinan varios factores: materia primera, calibre, el primer y el laqueado.

Materia prima: En el mercado, los más populares son los de PVC y ABS, siendo este último reconocido como “Premium”, dado que es un tipo de plástico amigable con el medio
ambiente que no emite al aire gases peligrosos cuando se queman y tiene gran resistencia al calor, menor densidad, entre otras propiedades de diseño que lo hace un producto idóneo para ser utilizado en mobiliario de alta gama.

La particularidad de los cantos en PVC, por su parte, es que se pueden obtener de materias primas recicladas o vírgenes, éstos últimos son materiales limpios y altamente puros que permiten una mayor calidad y desempeño del producto; además, a diferencia de los primeros, se encuentran libres de partículas de plomo y de otros productos derivados del petróleo.

Un canto fabricado con materiales reciclables suele ser demasiado duro hasta el punto que se quiebra fácilmente durante y después del enchapado del mueble. El carpintero no puede reconocer con qué tipo de materia prima está fabricado un canto, por ello es tan importante que pregunte al asesor en el momento de la compra o se fije en la ficha técnica del producto.

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– El calibre: Es otra de las variables que el carpintero debe tener en cuenta a la hora de adquirir el producto. En el mercado se distinguen tres tipos: flexibles, semirígidos y rígidos. Los primeros son de aproximadamente 0,45 mm de grosor; no obstante, hoy en día la industria ofrece tiras mucho más delgadas que no son recomendables para ningún proceso de enchapado, dado que no soportan temperaturas iguales o superiores a los 190ºC y se derriten al ser pegados con el adhesivo termofusible.

De hecho, los cantos que son muy delgados tienden a copiar la textura de la pieza o sustrato que se está enchapando y calcarla en su superficie, pero además también se despegan del mobiliario en corto tiempo.

 Los semirrígidos cuyo calibre oscila entre 0,7 mm y 1,2 mm, son ideales para curvas muy cerradas tanto cóncavas como convexas, son especialmente fabricados para ser usados en centros de diseño y para enchapes de tableros controlados por computadora, así como para enchapadoras manuales de cantos curvos. Su ancho varía entre los 16 mm y los 60 mm.

Según Mauricio Bravo, el mercado tiene gran tendencia al uso de cantos semirrígidos, dado que tienen un calibre flexible, suficiente dureza, mejor maquinado y enchapado del mueble.

Los rígidos cuyo calibre es de 1.3 mm en adelante, otorgan una apariencia más robusta a todo tipo de muebles. Tienen una excelente durabilidad y alta resistencia al impacto, por ello son ideales para muebles escolares, de oficina, o cualquier tipo de mobiliario comercial que tenga un alto tráfico, por lo que requieren de cantos que resistan golpes y fricción constante. Su ancho oscila también entre los 16 mm y los 60 mm.

– Primer: También conocido como imprimante, se refiere a un pegamento especial que los fabricantes de tapacantos aplican en la parte de posterior, la que tendrá contacto con el adhesivo, “cuya función principal es ejercer un poder de anclaje o puente químico en el PVC para asegurar la adhesión con cualquier tipo de adhesivo ya sea hot melt o cemento de contacto; debido a que el PVC es un plástico siempre va a tener problemas para ser pegado por la migración de desengrasantes y desmoldantes que tiene dentro de su formulación, cuando la aplicación de este primer es deficiente o de mala calidad, estos desmoldantes o desengrasante con el tiempo van a migrar al exterior y por ende el canto se va a despegar”, asegura Oscar Limas, gerente de Madex Group.

Cuando un canto no tiene una aplicación homogénea del primer, presenta contaminación, o cuando su aplicación fue escaza e irregular, muy seguramente el carpintero tendrá problemas para en enchapado. La manera más común de verificar si el imprimante del canto es de calidad, es rayando la superficie con la uña, cuando ésta no se marca o a simple vista tiene un recubrimiento blanco irregular es de mala calidad.

– Laqueado: Es la película que cubre la cara visible del producto, se encarga de sellar y proteger al tapacanto de la luz ultravioleta, del solvente, de las manchas y agentes químicos, evitando así que con el paso del tiempo pierda sus características estéticas.

También es indispensable que el carpintero conozca las medidas exactas del rollo de tapacanto a comprar, las cuales deben estar matemáticamente acordes con las medidas del mobiliario que va a enchapar, pues a veces puede faltar material o desperdiciarse.
De igual manera es necesario tener en cuenta utilizar un ancho superior, de por lo menos tres milímetros, del calibre del tablero a enchapar, para lograr un margen de error en caso de que no quede recta su instalación; después se debe eliminar el exceso con un cúter o lijándolo un poco.

– Escogencia del pegante: Otro de los factores que priman en la calidad de un enchape de cantos, indudablemente es el pegante. Para este tipo de procesos lo ideal  es utilizar el hot melt o adhesivo termofusible gracias a su secado rápido y continúo.

Los adhesivos de hot melt son materiales cien por ciento sólidos fabricados con polímeros termoplásticos que no contienen agua o solventes y se funden simplemente por el calor, razón por la cual son aplicados en estado líquido. Cuando se emplean, es necesario que el carpintero conozca ciertos parámetros, con el fin de llevar a cabo con éxito el proceso.

– Tiempo abierto: Se define como el tiempo que transcurre desde la aplicación del adhesivo a una superficie y el tiempo con que se puede unir con eficacia a una segunda superficie. La prolongación o magnitud de este período depende de factores fundamentales entre los que se distinguen propiedades del adhesivo, temperatura de aplicación, dosificación y compresión, variables que presentamos a continuación:

 Tiempo de fraguado: Es el tiempo transcurrido desde la aplicación del adhesivo hasta que la unión ha sido realizada y es capaz de desarrollar suficiente fuerza para mantener una resistencia razonable a la separación. Este concepto proporciona información acerca de la rapidez con que el adhesivo alcanza el estado sólido, y por lo tanto, de la velocidad con que se puede procesar el producto.

– Propiedades del adhesivo: Cada fabricante de adhesivos desarrolla pegantes con características diferentes, según las condiciones de aplicación, el tipo de material a trabajar y hasta en tipo de máquina que utiliza; es decir, no todos los hot melt que se encuentran en el mercado son iguales, de allí la importancia que el usuario se asesore con un profesional para comprar el más adecuado para sus procesos.

En todo caso, el punto de partida para lograr un buen enchape es contar con adhesivos de calidad. En ese sentido, según Mauricio Bravo, la mayoría de los termofusibles para madera ofrecen una excelente fuerza de adhesión, flexibilidad, rendimiento y resistencia mecánica.

No obstante, la tendencia de la industria a reducir costos ha impulsado la demanda y producción de adhesivos económicos con altos porcentajes de relleno o “carga” –carbonatos de calcio, colorantes y otros–, que puede oscilar entre 30 y 50 por ciento del peso total del adhesivo, lo que le resta poder de pega al hot melt, una de las causas del despegue de los cubrecantos; esto sin contar con que el exceso de carga causa daños en el calderín y generan vapores tóxicos e irritantes para el medio ambiente.

Vale resaltar que un carpintero puede reconocer este tipo de adhesivo por su color, por lo regular estos vienen en tonos negros y amarillo, además expiden un olor fuerte y desagradable.

 De otro lado, un hot melt de mayor pureza se reconoce por su transparencia, su mayor calidad y aunque es más costoso, ofrece beneficios al carpintero, a través de la reducción de las cantidades de adhesivo aplicado sin sacrificar la calidad del pegado.

En un artículo publicado en la edición 69 de la Revista M&M (2) se señala que los adhesivos de mayor pureza al ser transparente y casi invisible ofrece una línea de pegado más delicada y, al tener una viscosidad menor, garantizan menor consumo de material por metro lineal. Esto sin contar con que consumen menos energía, no requieren retoques posteriores al enchape y disminuyen los gastos por mantenimiento de maquinaria, tanto del calderín como de los refiladores.

Sumado a ello, es también importante considerar otros costos que habitualmente no son incluidos en este tipo de análisis, y que tienen que ver con las paradas por mantenimiento, así como también por la compra de repuestos.

– Viscosidad: es una de las propiedades más importantes, debido a que influye en la propagación, penetración y fraguado del adhesivo para humectar correctamente la superficie.

Este parámetro también es importante para regular la temperatura de fusión del pegante, una variable que se selecciona según el avance de la máquina; es decir, a mayor velocidad del equipo, mayor debe ser la temperatura, pues se necesita que el adhesivo reduzca su viscosidad y fluya más rápido para impregnar el área a enchapar.

– Temperatura de aplicación: Los adhesivos hot melt tienen un punto de temperatura para que puedan fluir durante su aplicación e impregnar adecuadamente el sustrato. Este es un factor muy importante que los carpinteros deben consultar a la hora de comprarlo, pues existen pegantes específicos tanto para máquinas manuales como para máquinas automáticas, en el primer caso la  temperatura del adhesivo debe oscilar entre los 130°C y 160°C y en el segundo caso, entre los 170°C y los 210°C.

Otro aspecto importante de los hot melt es la relación que tiene el secado del pegante respecto a la velocidad de la máquina: en una enchapadora manual, por ejemplo, se usa un adhesivo de velocidad lenta y temperatura baja, y en la automática varía según las características de la máquina.

Los expertos también recomiendan trabajar con pegantes que ofrezcan garantía, porque los adhesivos de baja calidad se queman más rápido, pierden sus propiedades, tienen una adhesión deficiente y reducen la vida útil del calderín casi a la mitad, porque debe recibir mantenimiento completo con mayor frecuencia.

La temperatura del ambiente influye, igualmente, en el proceso de enchape de cantos; no es lo mismo aplicar un pegante en una zona con condiciones húmedas, clima caliente y/o frío; en este último, por ejemplo, el pegante suele enfriarse a mayor velocidad.

 En climas cálidos, por su parte, se requiere menos temperatura para fundir el hot melt que en templados o fríos. Frente a esto, es recomendable enchapar con una temperatura ambiente entre 15°C y 20°C.

– Vida útil del pegante: Los adhesivos de hot melt tienen un período de caducidad que, normalmente, es de tres años después de su primer uso.

Es muy común en la industria que se utilicen pegantes vencidos, que además de no adherir el canto, puede dañar el equipo que se está utilizando para su aplicación.

Maquinaria: El tercer factor tiene que ver con las máquinas enchapadoras, las cuales no solo deben estar en un buen estado, sino que el operario debe conocer muy bien el funcionamiento de cada una de sus partes y componentes, a fin de poder controlar y optimizar todos los aspectos de la operación. En el mercado existen dos tipos: enchapadoras manuales y enchapadoras automáticas.

Enchapadoras manuales: su velocidad oscila entre los 5 y 10 m/mm, por lo que requieren pegantes de baja temperatura entre los 130°C y 150°C, dado que en este tipo de máquina
es el operario quien realiza el desplazamiento; es decir, la velocidad de avance es mucho menor para proceder al pegado del canto.

Las enchapadoras automáticas manejan velocidades de avance mayores, entre los entre 12 y 40 m/min, el pegante a utilizar, debe alcanzar temperaturas entre los 170°C y 210°C.

Cualquiera que sea la máquina, (manual o automática), es importante tener en cuenta la dosificación. Según Mauricio Bravo, no existe una fórmula o ficha técnica que le indique al carpintero u operario una medida de dosificación de pegante.

En máquinas manuales, esta medida la maneja el operario de acuerdo con su experiencia y conocimiento, lo importante es que la línea de hot melt sea suave y que no tenga exceso de tal forma que no rebalse. En muchas ocasiones los expertos recomiendas usar una lupa para inspeccionar la línea de hot melt, cuyo depositado debe estar entre 140 a 180 gramos/m2.

 En todo caso, la dosificación en una máquina se maneja mediante la apertura o cierre de una válvula dispuesta para ello, la cantidad depende de la velocidad de avance, de la temperatura y de la pieza a trabajar, teniendo en cuenta que una aplicación deficiente no logrará un pegado correcto y, por el contrario, una muy alta, producirá daños en la maquinaria, manchas y uniones visibles que dañan la estética del mueble y producen altos desperdicios del pegante.

Elegir con detenimiento la ubicación de la enchapadora en la fábrica o el taller, es otro aspecto importante. En ese sentido, conviene alejar estos equipos de las áreas de corte y lijado pues la viruta y el aserrín de madera no sólo disminuyen la adherencia del canto en el sustrato, sino que además penetran los componentes mecánicos de las máquinas y los afectan.

De igual manera es importante limpiar el calderín de la máquina periódicamente, la frecuencia dependerá en la cantidad de hot melt carbonizado y adherido a las paredes del mismo, y también a la presencia de otros contaminantes tales como el aserrín. Una vez se encuentre limpio, es necesario poner hot melt nuevo y ajustar a la temperatura recomendada por el fabricante.

Corte de la pieza a enchapar: Muchas veces los errores durante el proceso de la pieza surgen porque el sustrato que se está enchapando presenta un mal corte, lo cual impide que el pegante penetre o humecte uniformemente ciertos puntos del sustrato y como consecuencia, no se produce la unión requerida.

Por lo regular, los malos cortes en los tableros se producen porque disco de la sierra se encuentra inclinado o no está ajustado correctamente, lo que produce un corte deficiente. De igual manera, es importante que el operario revise la uniformidad del tablero o sustrato que está enchapando, muchas veces estas piezas son cortadas con discos cuyo dentado está desgastado, lo que genera bordes astillados que impiden que el pegante penetre correctamente.

La recomendación es pues que antes de empezar a realizar el enchapado de la pieza o tablero, el carpintero lo revise muy bien para evitar dolores de cabeza a la hora de llevar a cabo, con éxito, el proceso.

Recomendaciones un enchape de cantos de calidad

  • Conocer la temperatura adecuada de aplicación del adhesivo para el proceso de enchape evita una mala adhesión del canto. Por tal razón cada operador debe de tener un termómetro estándar para verificar este parámetro constantemente.
  • El operario debe tomar la temperatura en intervalos regulares y anotarla para efectos de referencia.
  • Evitar la adición manual del hot melt, ya que produce fluctuaciones de temperatura (hasta 40° Celsius) y un bajo rendimiento del adhesivo o una adhesión pobre
  • Los tapacantos y tableros deben de ser acondicionados a temperatura ambiente (22° Celsius) por lo menos 24 horas antes de ser procesados.
  • Cuando el rodillo de aplicación se desgaste, debe de ser remplazado.
  • Evitar operaciones a temperaturas que excedan los 220° Celsius, debido a que aumentan la degradación del adhesivo Hot melt
  • El calderin debe de estar cerrado todo el tiempo para minimizar la oxidación y contaminación del Hot melt.
  • Las condiciones de operación deben de ser definidas, anotadas y reportadas diariamente.

Citas
• Empresa colombiana dedicada a la fabricación y comercialización de todo tipo de cantos.
• Mayor información: “Principios y buenas prácticas para el enchape de cantos con Hot Melt”, artículo publicado en la edición 69 de la Revista M&M.

Fuentes
• Mauricio Bravo. Gerente General Madercantos.
• Diego Medina Lamadrid. Gerente General Cubrecol. gerencia@cubrecol.com.co

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