Se prepara una inminente transición en el segmento de las pinturas catalizadas

Alexandra Colorado Castro
Periodista

Avanza actualmente una iniciativa gremial para revisar el presente y en especial, el futuro de los productos catalizados en el país y las alternativas para su perentorio reemplazo, que llegará en un marco normativo y ambiental cada vez más estricto. Se asoman importantes vientos de cambio para este importante sector proveedor para los transformadores de madera.

Es un hecho. La preocupación por el medio ambiente, por su conservación y su recuperación; por los impactos que las malas prácticas humanas han generado en su deterioro y que ponen en peligro -de paso- la salud humana y la vida en general, es ya un tema de interés mundial.

Las alarmas en este sentido han llevado al diseño de prácticas y de estrategias -entre gubernamentales, académicas e industriales- que ayuden a cumplir ese plazo de 20 años de gracia que han dado los expertos para lograr salvar el planeta; para replantear los hábitos de consumo, de producción y -entre muchos otros cambios- para hacer también sustituciones de productos que representen algún peligro para la seguridad a cualquier escala y en cualquier escenario.

En este sentido, Colombia, su gobierno y distintos sectores empresariales han adelantado iniciativas para analizar este tema. Particularmente Acopinturas, asociación que agrupa a varios de los más importantes jugadores nacionales de su sector, trabaja -puntualmente- en la situación actual de las pinturas catalizadas, en el impacto que las medidas del gobierno tendrán en la regulación futura de su producción, y en estrategias dirigidas al mercado para que este sepa la importancia de transitar hacia sustancias ambientalmente más amigables.

El trabajo naciente pero incluyente que hoy realiza Acopinturas tiene un propósito muy importante por cuanto prepara a los fabricantes de pinturas catalizadas al ácido, en Colombia, para cambios venideros y a los consumidores para entenderlos.

El marco del cambio

Según cifras de Acoplásticos, en Colombia, el porcentaje de consumo de catalizados sobre otros no contaminantes está en una proporción superior del 50 %, lo que demuestra que se trata de un producto con una demanda altísima y numerosos proveedores; no en vano, nuestro país, junto con Venezuela y Ecuador, son los únicos del continente que aun permiten esa variedad en su lista de productos para recubrimiento.

Para nadie es un secreto que, por el contrario, en gran parte del mundo esta tecnología ya prácticamente ha sido sustituida por alternativas libres de compuestos orgánicos volátiles (COV) -como la urea formaldehído y los metales pesados-; y que las empresas fabricantes de pinturas y lacas se ha dedicado a sanear sus portafolios ofreciendo sustancias sin restricciones legales, ambientales, sanitarias, ni comerciales para sus clientes locales y externos.

Acopinturas -entidad gremial que se conformó hace poco menos de un año en el seno de Acoplásticos; compuesta hoy por 15 compañías fabricantes de pinturas entre las que están referentes como Pintuco, Tito Pabón, Philaac,

Según Acoplásticos, los ingresos en el mercado global de recubrimientos para madera presentan una tendencia creciente: en 2017 fueron de US$8,818 millones y para 2025 alcanzaría los US$17.595 millones.

 

Replantear los hábitos de consumo y de producción para hacer sustituciones de productos que representen algún peligro para la seguridad, a cualquier escala y en cualquier escenario, es una de las consignas generales hoy de empresa y mercado.

Súper, Amtex, entre otras, además de reconocidos proveedores de insumos para la fabricación de pinturas, como Preflex- ha decidido revisar, precisamente, la situación presente y futura de los catalizados en Colombia.

 

 

“El tema de los catalizados es complejo. En ventas, se trata de la principal línea de mercado de la mayoría de las empresas de pinturas existentes en el país (1), pero toca dos fibras muy sensibles: la salud de las personas (2) y el impacto que tiene sobre el medio ambiente. Por eso, con pleno conocimiento de que esa tecnología en algún momento va a desaparecer, nos hemos propuesto despertar interés en todo el gremio para que haya cambios necesarios para una sustitución gradual”, afirma Edicson Quito, gerente UN polímeros para pinturas de Preflex, empresa miembro de Acopinturas.

Así, han planteado en sus mesas de trabajo varias estrategias; una de ellas ha sido la forma de disminuir las emisiones de formaldehido de los productos catalizados para que se cumpla lo descrito en la norma de ICONTEC NTC 3732.

Otra apunta a la promoción y desarrollo, al interior de las empresas, de nuevos sistemas sustitutos -como los base agua, incluidos poliuretanos y catalizados al agua- o de sistemas de curado UV de bajas emisiones y cortos tiempos de proceso que, aunque no están disponibles ahora en Colombia, también llegarán porque hacen parte de las tendencias mundiales en el campo de recubrimientos.

“El gremio necesita trabajar en desarrollo, en sistemas que generen menos molestias y sobre todo, en productos base agua, que sean alternativas en el portafolio de las empresas y para la oferta cuando los catalizados ya no sean admisibles. El tema es prepararse y de paso reducir la brecha de 15 años de rezago que tiene Colombia en tecnologías de recubrimientos”, asegura Alejandra Valderrama, directora de I+D de Preflex.

La reciente participación de Colombia en la OCDE le obliga, entre varios compromisos, a cumplir con una serie de exigencias relacionadas con la protección del medio ambiente, y en este sentido, también a cuidar que las empresas de los países miembros realicen buenas prácticas industriales y utilicen productos que no representen afectaciones de ningún tipo para la salud industrial y pública. Una de las medidas que diseña el Gobierno Nacional con este propósito es Registro de Emisiones y Transferencias de contaminantes al aire, agua y suelo RETC, “un sistema de información que contiene un inventario o base de datos, actualizable periódicamente, con información ambiental, de ámbito nacional o regional, de sustancias químicas potencialmente peligrosas o contaminantes emitidas a la atmósfera, al agua y al suelo y transferidas fuera del emplazamiento para su tratamiento o eliminación, como residuos”

De igual manera, como lo señala la Secretaría de Acoplásticos -y guiada por su interés en “la consolidación de una industria sostenible y responsable”- se han propuesto generar estrategias de comunicación y conocimiento en torno a prácticas correctas que permitan no solo elevar los estándares de esta industria sino minimizar los efectos adversos sobre la salud de trabajadores, comunidad y en el medio ambiente.

En este sentido la agremiación ha fijado como punto importante, el diseño de acciones educativas relacionadas con las medidas de seguridad industrial y la salud en el trabajo al interior de las empresas (con el apoyo de la Cámara de Comercio de Bogotá) pero, especialmente, la comunicación masiva de las consecuencias ligadas al uso de formaldehido a proveedores de materia prima, productores, canales de distribución, clientes y Gobierno.

“Uno de los aspectos más importantes de nuestro trabajo se ha centrado en tocar la conciencia del cliente final y del mercado en general que desconoce lo que compra, lo que sucede cuando a su hogar llega un producto terminado con un catalizado; que entienda los riesgos, que se informe y que a partir de eso realice la elección más conveniente”, afirma Quito.
Para ello, algunas compañías están planeando el diseño de catálogos informativos dirigidos al público con preguntas sobre el conocimiento que tiene de los productos que compra, de sus características, efectos, y con información sobre su adecuado manejo; al final las empresas harían un paquete para comenzar la divulgación en redes sociales.

En suma, todas las iniciativas que Acoplásticos ha diseñado y sobre las que hoy trabaja han tenido como base un latente sentido de la responsabilidad industrial y social; de allí que el gremio haya logrado acercamientos con el Ministerio de Salud y Protección Social para manifestarle su preocupación por los efectos adversos a la salud y al ambiente, que bien conoce las empresas, genera el uso de las sustancias en mención.

La asociación manifiesta entender la importancia del cambio hacia productos más amigables, cambio que seguro vendrá inducido -en buena parte- por normas y leyes futuras que se “cocinan” hoy en el Gobierno- y que es preferiblemente, lo impulse el mismo gremio, no solo por una visión estratégica y comercial de las empresas, sino porque todo cambio lo motiva también la evolución del mercado.

“En todo negocio el crecimiento orgánico es básico, pero para que sea mayor es necesario innovar, de lo contrario las empresas se estancan y eso lo entendió Acoplásticos que promovió la creación de Acopinturas, y lo entienden sus miembros que son líderes de su segmento. Por eso vamos a usar todos los recursos disponibles para apoyarnos, facilitar y agilizar los cambios que sean necesarios, afirma Quito.

Las hojas de ruta

Acopinturas -que representa el 75% del mercado nacional de pinturas y recubrimientos- ha contemplado varias herramientas existentes -propias y externas- que estiman, le abren un norte de trabajo más efectivo y le permitirán impulsar sus propósitos.

 

En este sentido, la asociación ha considerado la divulgación y la promoción de la norma 3732 de Icontec, que regula específicamente a las lacas catalizadas al ácido, indica sus propiedades generales y los parámetros mínimos y máximos que deben cumplir las empresas para su fabricación; parámetro cuyo límite está establecido hoy en un 0,5 % de formaldehído libre.

Este punto es uno de los temas a revisar por cuanto, en Colombia, este límite es incumplido de forma generalizada por las empresas; de hecho, un estudio recientemente aplicado al mercado nacional indicó que la gran mayoría de empresas registra en sus productos hasta un 1.5 a 2.0 de porcentaje formaldehído libre.

La consigna de la asociación en este sentido es promover el cumplimiento de la norma para mantener los niveles de VOC lo más controlados posibles y de paso, favorecer la estandarización de los productos en pro de una competencia equitativa.

De igual manera Acopinturas ha tomado como punto de partida de sus acciones, el RUA, el Registro Único Ambiental -un documento vigente desde el 2009, diseñado por el Gobierno nacional, de impacto transversal para todas las industrias- que tiene como objetivo principal obtener información estandarizada sobre el uso, aprovechamiento o afectación de los recursos naturales renovables por las diferentes actividades económicas; y adicional pide información sobre las emisiones al medio ambiente.

Dicho registro, asegura Quito, “será como la base para crear la reglamentación oficial nacional que pretende implementar el gobierno para regular -entre otras- el tema de los catalizados”, y permitirá, tras su conocimiento y cumplimiento masivo, comprometer y ordenar a las empresas del gremio en las acciones ambientales, aunque afirma, requiere de ajustes y aportes para ser realmente efectivo.

Actualmente el RUA presenta algunas limitaciones pues funciona principalmente para actividades manufactureras (3); ofrece información parcial al público y no cumple con todos los requisitos de un Registro de Emisiones y Transferencias de Contaminantes o RETC, que exige las buenas prácticas internacionales; un servicio que precisamente se implementará en Colombia y que tocará también al sector pinturas.

El compromiso y el precio de la transición

Según información de Acoplásticos, “a nivel internacional, más del 50% del mercado emplea resinas acrílicas y de poliuretano, que tienen bajos niveles de VOC y las resinas menos empleadas son las de sistemas catalizados con una representación de cerca del 8,5%. Sin embargo, el mercado colombiano -como se ha mencionado- presenta una tendencia contraria, pues cerca del 48% de los recubrimientos son lacas catalizadas que emplean resinas alquídicas/amínicas y tienen un alto contenido de COV como formaldehído”.

Una razón ampliamente conocida para esta situación nacional atípica, frente a otros países, es el factor precio, pues el costo de los productos catalizados pude ser hasta tres veces menor que el de otras tecnologías más amigables como Poliuretano, Acrílico o Curado UV, lo que ha determinado su fuerte presencia en el mercado; y en este sentido, la anhelada, necesaria e inminente transición hacia variedades más sanas, resulta un tema de cuidadoso análisis.

Afirma el ingeniero Quito que pasar de un sistema catalizado a otro sistema más amigable no es algo sencillo, porque, aunque los base agua y demás líneas de corte más ambiental son tecnologías que existen desde muchos años en Colombia, por costos, su desarrollo e importación no ha sido fácil y el tema de que contaminen o no ha pasado a un segundo lugar frente al factor precio.

Sin embargo, el hecho de que comiencen a surgir voces oficiales en torno a la seguridad, a la protección del medio ambiente, de la salud, llevará -con toda seguridad- a una formalización de las empresas fabricantes de pinturas y a quienes las usan; a una legislación que normalice efectivamente sus actividades, como está sucediendo -por razones de salud- con el asbesto, o como sucedió con el segmento de vinilos cuyas empresas hasta hace poco trabajaban al margen de la norma Icontec que las regulaba, que sufría de competencia desigual y que ahora –tras ser convertida la norma en ley y tras la intervención de la Superintendencia de Industria y Comercio- se ha visto cumpliendo parámetros y aumentando su estándar de competencia.

Edicson Quito también asegura que el reto está en que surjan empresas que lideren una transición en innovación, maquinaria y tecnología de alto costo cuando no hay medidas que las obliguen a hacerlo, más cuando el mercado de recubrimientos ha disminuido a razón de la aparición de productos de acabado como la fórmica y los melamínicos, y cuando el mercado no reconoce la importancia de cambiar en pro de lo ambiental y de salud.

“La decisión final de mantener la pintura catalizada está dada principalmente porque hay mercado; de hecho, el sistema catalizado -como el sistema nitro- está desahuciado hace más de 15 años en Colombia, pero no desaparece”, Edicson Quito.

“A pesar de todo, la industria en Colombia está trabajando para introducir en el mercado productos base agua, enfrentando una barrera competitiva por precio, y en ocasiones, la falta de reconocimiento del mercado a sus beneficios”, asegura Claudia Vergara, secretaria general de Acoplásticos, quien, aunque reconoce las dificultades del gremio advierte el compromiso naciente pero fuerte de esta industria en renovación.

Está en la decisión de las empresas fabricantes de pintura informarse, cumplir con las normas existentes para la formulación de sus productos, sintonizarse con los temas de responsabilidad para sí y con sus clientes; y conocer de las medidas regulatorias que toman fuerza con el pasar del tiempo y que les obligarán, inminentemente, a un cambio en todos los niveles, no solo para exportar sino para producir localmente.

Citas:

“Dependiendo la empresa, esta línea de negocio puede ser más del 40% de su fabricación y ventas; además, la mayoría que están dedicadas a la venta y fabricación de recubrimientos arquitectónicos tienen dentro de su portafolio algo de esta línea”. Edicson Quito

Las sustancias catalizadas constituyen -desde hace años- una gran preocupación en materia de salud y ambiente debido a las afectaciones que puede provocar el contacto permanente con ellas, por su carácter cancerígeno, tóxico y como gas de efecto invernadero.

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) que tiene a su cargo la tarea de gestionar la información recolectada, ha anunciado que lo implementará gradualmente a otros sectores como el minero, de generación de energía y el agrícola.

Fuentes:
Edicson Quito Pastrana, gerente UN Polímeros para pinturas, Preflex. equito@preflex.com.co
Alejandra Valderrama, director I+D de Preflex. avalderrama@preflex.com.co
Claudia Vergara Torres, secretaria general de Acoplásticos.
secgeneral@acoplasticos.org

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