¿Qué hacer con los residuos de la madera: aprovechar o pagar?

Camilo Marín Villar

Periodista

La responsabilidad de las empresas sobre los residuos generados, producto de su actividad, es integral: el industrial debe responder desde que “nace” el residuo hasta que “muere”, independientemente si durante el ciclo de disposición hay varios involucrados.

La Ley es clara: las empresas que generan residuos, como resultado de la manufactura de productos o de cualquier actividad económica o social, deben cumplir con las exigencias sanitarias y de seguridad industrial para acopiar, embalar, almacenar y disponer de sus desechos. Para tal fin, es necesario contratar una compañía autorizada que recoja y disponga los residuos hasta su destino final apropiadamente, sin afectar a las personas o el medio ambiente.

La responsabilidad del empresario no termina al entregarle los desechos a la empresa dispositora contratada; por el contrario, es una obligación compartida que le exige al generador verificar todo el proceso de gestión y el destino final que tendrá el residuo. Si el empresario no cumple con esto puede ser objeto de cuantiosas multas, el sellamiento de la fábrica o, incluso, sanciones penales que lo pueden llevar a la cárcel.

Al igual que en la gran mayoría de las empresas del sector manufacturero, los aserríos, los fabricantes de muebles y de productos de madera, generan materiales residuales reciclables, tales como el polvo de madera, el aserrín, las virutas, los trozos de madera maciza, los pedazos de tableros y de chapilla.

Sin embargo, siempre existirá una parte de los materiales que es imposible reincorporar al proceso y que se pueden convertir en un riesgo, estos son los llamados residuos peligrosos (Respel), como por ejemplo, los trapos y la estopa impregnada de pintura, los residuos de laca, de solventes o de pegantes. Así mismo, los lodos o filtros contaminados de las cabinas de pintura.

En ambos casos, el empresario debe conocer el procedimiento a seguir para garantizar la adecuada gestión, tanto de los residuos no peligrosos aprovechables como de los Respel.

Para profundizar sobre este tema y establecer, a ciencia cierta, la responsabilidad y los pasos a seguir, por parte de las empresas del sector maderero en la disposición de sus residuos, la Revista M&M conversó con dos expertas funcionarias de reconocidas compañías dispositoras, autorizadas para realizar la gestión de residuos a nivel nacional.

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Cuestión de responsabilidad

En efecto, al respecto Carmen Gloria Pinzón, gerente comercial de la empresa Descont S.A. E.S.P., una de las firmas gestoras de residuos peligrosos, con más de 9.000 clientes en el país, explica que: “el primer paso para implementar una correcta gestión de residuos en la empresa debe ser evitar al máximo generarlos y aprovechar todos los productos derivados de la manufactura, así se minimizan las pérdidas de dinero por esta vía”.

“Sin importar el tipo de residuo generado, el objetivo, tanto económico como ambiental, debería ser lograr que el material sobrante se reincorpore a la cadena productiva y sea aprovechado al máximo, con el fin de no dañar el medioambiente y optimizar los recursos”, añadió Pinzón.

Es cuestión de conciencia empresarial, producir responsablemente y cumplir con las reglas, todo ello trae beneficios para el empresario y su fábrica en todo sentido. Desde la organización, la optimización del espacio,  la limpieza y la seguridad industrial de la planta. Todo es parte de una actividad productiva responsable.

La prioridad debe ser recuperar los residuos que se generan a partir de la transformación de la madera, para que nuevamente ingresen a la cadena productiva.

Colombia genera 180.000 ton/año de desperdicios.

En este orden de ideas, una correcta y responsable gestión de los residuos industriales debe incluir la identificación, la cuantificación, la recolección y el embalaje de los mismos, todo ello como preparación para su transporte y disposición final.

En todas las etapas conviene apoyarse en las firmas dispositoras; la mayoría de las cuales ofrecen servicios de asesoría sin costo. Incluso, algunas cuentan con laboratorios especializados para identificar las características de cada desperdicio y conocen la normatividad jurídica que reglamenta el manejo, el almacenamiento y la gestión del desperdicio.

A continuación se describen las etapas de la gestión de residuos industriales:

  • 1- Identificación de los residuos generados: el empresario debe hacer un análisis cualitativo de los desechos, que incluye la valoración del tipo de desperdicio. Si es un material biodegradable y reutilizable como la madera y sus sobrantes, no hay problema; pero, en el caso del Respel debe establecer su nivel de peligrosidad. Es decir, si son desperdicios con riesgo corrosivo o reactivo; si son desechos explosivos, tóxicos, inflamables, infecciosos o radiactivos.
La prioridad debe ser recuperar los residuos que se generan a partir de la transformación de la madera, para que nuevamente ingresen a la cadena productiva.

Por ejemplo, para identificar el riesgo de las sustancias químicas empleadas en la fabricación de muebles, los empresarios pueden consultar la información respecto de su peligrosidad incluida en las etiquetas de los envases del producto o en el catálogo del proveedor.

Es muy importante que cuente con dicha información con el fin de establecer el manejo a seguir de los residuos peligrosos y separarlos apropiadamente de los desechos aprovechables.

  • A partir de la identificación, también se debe hacer la cuantificación de los desperdicios, con el fin de establecer la cantidad de material sobrante que la empresa genera en un determinado periodo de tiempo (cada día, semana, mes o trimestre). Esta información es muy útil para trazar las metas de reducción y minimización de los desperdicios al interior de la empresa.

Cada empresa luego de identificar y cuantificar sus residuos, tanto los peligrosos como los reciclables, debe implementar un plan para su manejo. Este plan debe incluir la capacitación del personal y los trabajadores sobre los diferentes tipos de residuos, su peligrosidad, las recomendaciones respecto de su manipulación y, lo más importante, quizá la base de la gestión integral, que se haga una correcta segregación y clasificación de los residuos en la fuente de generación.

  • El embalaje, etiquetado y almacenamiento de residuos peligrosos son las etapas posteriores a la generación y segregación. En las cuales se deben adecuar los espacios de almacenamiento bajo condiciones de seguridad bien definidas de manera que el tiempo de almacenamiento garantice los menores impactos a la salud y el medio ambiente.

El almacenamiento de los desechos puede ser hasta de un año en cada establecimiento o más, siempre que se imparta a la autoridad ambiental la debida justificación; sin embargo, hay que considerar los volúmenes de generación y las limitaciones de espacio de la planta para evitar alguna afectación ambiental o al negocio.

Es importante aclarar que ninguna empresa gestora recibirá la carga si no está debidamente etiquetada, embalada y envasada según lo estipulado en la Norma Técnica Colombiana NTC 1692, aplicable a cada clase de residuo. Para garantizar lo anterior y el estricto cumplimiento por parte del generador de residuos, las autoridades establecen las siguientes condiciones para la recolección y el transporte de la carga:

Si el empresario no implementa un adecuado control de sus residuos puede ser objeto de cuantiosas multas, el sellamiento de la fábrica o, incluso, sanciones penales que lo pueden llevar a la cárcel.

Madera, aserrín, virutas y trozos de tableros reciclables: las plantas que procesan madera maciza y tableros de partículas o de fibras, por lo general, generan dos clases de material de rechazo reciclable, que se clasifica según su tamaño: el primero es sólido y se compone de trozos superiores a un centímetro cúbico, aproximadamente, y otro que es el residuo (aserrín y polvo) sobrante capturado por los sistemas de extracción que presenta una granulometría muy fina, incluso de micras.

En los dos casos, se pueden embalar en canecas plásticas, costales o bolsas, debidamente selladas e identificadas.

Respel sólido, adsorbente y polvo: los trapos, las estopas, los cartones impregnados con sustancias contaminantes y filtros de pintura, deben ser empacados en bolsas plásticas desechables. Las bolsas deben ser de alta densidad y calibre de 1,6 milésimas de pulgadas para soportar la tensión ejercida por los residuos contenidos y por su manipulación, la resistencia de cada una de las bolsas debe ser superior a 20 kilogramos, suficiente para evitar el derrame durante las etapas posteriores a la recolección. El color de las bolsas generalmente es rojo para residuos peligrosos.

Sin embargo, en lo concerniente a los desperdicios industriales peligrosos del sector maderero, la norma no hace requerimientos de color, así que se pueden entregar en bolsas de color gris o, incluso, negras.

Respel químico: los químicos, los reactivos y los desechos derivados de la aplicación de selladores, pinturas o lacas para madera, deben ser envasados en recipientes de plástico de alta densidad con su respectiva tapa en buen estado. Los recipientes deben entregarse etiquetados.

En caso de ser una mezcla de varios compuestos, se debe indicar en la etiqueta el nombre de cada uno de los elementos que conforman la mezcla o aquellos de mayor proporción. La etiqueta debe contener la siguiente información básica: tipo de residuo, nombre del generador, pictograma de la organización marítima internacional (OMI), y de la norma NFPA de identificación de riesgos.

Residuos sólidos, semisólidos (lodos de pintura): se pueden almacenar en recipientes plásticos o metálicos de 55 galones aplicables para lodos aceitosos, aceite usado, grasas contaminadas, solventes (thinner, varsol, etc.), restos de pegantes, colas o adhesivos, natas de pinturas y recortes de madera impregnados con estos.

Los recipientes deben entregarse etiquetados junto con la ficha de seguridad, en la que se indica el procedimiento a seguir en caso de ruptura del recipiente. Para los residuos líquidos o semisólidos es indispensable utilizar un dispositivo de sellado que garantice su hermeticidad. Deben estar marcados con el nombre del residuo, el generador y el pictograma de la OMI y NFPA.

Tierras o lodos: las tierras o lodos secos que no sean embalados en recipientes plásticos deberán empacarse en costales y estos en una bolsa roja, debidamente cerrados. La bolsa o el costal, debe estar señalizado indicando el tipo de residuo (origen del lodo o la tierra) y el nombre del generador.

Más de un 95% de los residuos de madera maciza y tableros son potencialmente aptos para recuperar y reutilizar.

Tubos o bombillas fluorescentes: se deben entregar en caja o recipientes que prevenga su rotura en la manipulación del transporte y recolección. El recipiente debe estar señalizado indicando el tipo de residuo y nombre del generador.

Desperdicios electrónicos, archivo, papel y cartón: las áreas administrativas y comerciales de las empresas madereras también generan desperdicios como computadores y partes electrónicas obsoletas y material de archivo que es necesario clasificar y disponer adecuadamente.

El principal desafío es cómo las empresas se hacen responsables de la peligrosidad de los residuos una vez que los generan.

Del residuo al recurso energético

Una vez listos los pasos anteriores, sólo resta acordar con la empresa dispositora la periodicidad de la recolección y el método de disposición a seguir.

Tal como explica Windy Ruíz López, representante comercial de Eco-procesamiento, empresa filial de la cementera Holcim, a diferencia de otros sectores productivos, que en mayor porcentaje generan residuos peligrosos imposibles de reciclar, la industria maderera tiene la gran ventaja de generar retal y desperdicios de madera que, en más de un 95%, se pueden reutilizar o son útiles para otros procesos.

De hecho, Eco-procesamiento es una de las pocas empresas que, además de recoger y transportar residuos peligrosos, especialmente, busca aprovechar las propiedades térmicas de ciertos residuos orgánicos, utilizándolos como sustitutos de los combustibles fósiles tradicionales (coque de petróleo, carbón o fuel oíl),  para alimentar los hornos del clinker, materia prima utilizada en la fabricación de cemento y concreto. En este caso, los desperdicios de madera son materiales altamente aprovechables.

“Nuestro propósito es que las empresas madereras saquen provecho de sus residuos, y que sus desperdicios no solo sean un costo más que añadir al proceso. Al contrario de otros gestores, que simplemente ofrecen un servicio de recolección y disposición final y cobrar por ello, el coprocesamiento consiste en el aprovechamiento de los residuos como fuente de energía para el proceso productivo del cemento, sin poner en peligro la salud humana y sin utilizar métodos que puedan causar perjuicios al medio ambiente. Adicionalmente, en muchos casos, con beneficios económicos para el generador”, aseguró Ruíz López.

Para ello, los fabricantes madereros deben solicitar la valorización energética de sus residuos, la cual se realiza en los laboratorios de Eco-procesamiento, que se encarga de evaluar las características físicas y químicas de los desperdicios de madera y establecer qué tan útiles son para la mezcla de comburente en el alto horno de la cementera.

Así, una vez establecidas dichas características, el generador y gestor llegan a un acuerdo que busca un equilibrio entre ambas partes. Es decir, un gana-gana en el que Eco-procesamiento se beneficia de material orgánico, además de recoger y disponer de los desechos reciclables y los peligrosos de la compañía generadora, entregando la certificación de disposición final.

Los residuos de la madera pueden ser empleados como parte de la mezcla comburente en los altos hornos de producción de clinker.

Según el volumen de los residuos de madera y su energía calorífica, en algunas ocasiones la negociación termina con un buen descuento en la tarifa de la recolección del Respel imposible de recuperar o, incluso, en el no costo.

Cabe señalar que entre los factores a tener en cuenta dentro de la negociación también interviene la distancia y la periodicidad de la recolección, además de la forma como se entrega el desperdicio, ya que para Holcim es mejor recibir los materiales de madera triturados y no en trozos grandes, pues esto le reduce una etapa del proceso.

Windy Ruíz explicó que, “además de aserrín, las virutas, los recortes y los trozos de madera maciza, recibimos y analizamos el poder calorífico de los tableros enchapados e impregnados con adhesivos derivados del petróleo, como el formaldehído, los filtros sucios de cabinas de pintura y los lodos, todo esto es susceptible de aprovechamiento ya que, en el horno de clinkerización, estos combustibles alternativos, sólo representan una proporción mínima de la mezcla del comburente”.

Además de los desperdicios derivados de la madera, otros combustibles alternativos son: las llantas usadas, los aceites, disolventes y barnices.

De entre otros residuos que son susceptibles de valorizar en un horno de clinker se pueden mencionar los neumáticos fuera de uso, harinas de animales, líquidos (disolventes, aceites usados y barnices.), la biomasa o los plásticos.

Ojo con el transporte

El proceso de recolección del Respel, en términos de precios, horarios y frecuencia, se establece de acuerdo con el volumen de generación y la capacidad de almacenamiento que tiene la empresa. No obstante, las empresas dispositoras están en la capacidad de recoger y disponer desde un kilogramo, pero hay que considerar que a mayor frecuencia el precio por flete se incrementa también.

La frecuencia de recolección puede ser desde todos los días, tres veces por semana, semanal, mensual o bimensual, dependiendo de la programación establecida en el contrato, además se pueden programar recolecciones extemporáneas que no obedecen a una frecuencia establecida. Tal como explica Gloría Pinzón, “en el caso de Descont, las rutas son emitidas con la ayuda de un software de propiedad de la empresa, llamado Sisdescont, en el cual se ingresan los datos de cada cliente”.

Es importante mencionar que el empresario debe solicitarle al gestor el manifiesto de transporte de los residuos, antes de autorizar la salida de los desperdicios de la planta, este es generado por el contratista dispositor e incluye: el tipo y la cantidad de desechos transportados, el nombre del generador, el destino, la fecha del transporte, la firma de quien entrega, el nombre del conductor y la placa del vehículo, entre otros datos. Una copia del documento queda en poder del generador y el original en poder del prestador del servicio. Así mismo, es importante aclarar que la empresa generadora debe disponer del personal para cargar los camiones con el material.

Al completar la disposición final del residuo, el contratista le entregará una certificación al empresario, la cual prueba que el generador cumplió cabalmente con la ley. Estos documentos son los que exige la autoridad ambiental al realizar las visitas de inspección.

La responsabilidad del empresario no termina una vez el residuo sale de la planta; pues, durante todo el ciclo y hasta la disposición final, el generador puede ser vinculado y sancionado; por ejemplo, en el caso de que durante su transporte el desperdicio, por filtración o derramamiento, contamine el medioambiente, y la empresa gestora no cuente con todos los requisitos en regla, como las pólizas y los permisos.

Así que es una obligación del industrial verificar la legalidad de la empresa contratista. Es indispensable cerciorarse que el dispositor cumpla con las normas establecidas para el transporte de residuos peligrosos, tales como: la utilización de vehículos de las series NHR, NNR, NPR y NQR adaptados a las exigencias del decreto 1609 de 2002.

El industrial debe verificar los rótulos de identificación de los vehículos del gestor, que incluyan una señalización visible en la que se indique indique el tipo de residuos que transportan y el nombre de la empresa contratista con dirección y teléfono.

Además, cerciorarse que en la cabina los conductores cuenten con los elementos básicos para la atención de emergencias y, en caso de necesitarlos, para la recolección o contención apropiada del residuo. Por último, debe exigir una copia de la póliza de responsabilidad civil extracontractual vigente y a nombre del gestor.

Es muy importante que el generador del residuo contrate empresas dispositoras debidamente autorizadas por la autoridad ambiental.

En caso de que las autoridades ambientales encuentren alguna irregularidad en dichas reglas, además de las sanciones y la cancelación de la licencia ambiental para la empresa transportadora, el empresario generador del residuo se expone a ser multado o sancionado por no verificar el cumplimiento de las normas. De hecho, es obligación del generador realizar auditorías programadas al gestor que contrata.

Actualmente, Colombia se encuentra en una etapa de transición, concientización y mejoramiento de la gestión de residuos peligrosos. En este sentido, cabe recordar que las empresas dispositoras tienen plazo hasta marzo de 2016 para capacitar y acreditar a todo su personal en la manipulación y transporte de residuos peligrosos ante el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena).

A la fecha, todas las empresas que produzcan Respel, bien sean grandes, medianos o pequeños generadores, deben estar registrados ante la entidad ambiental correspondiente (Ideam), y deben reportar la cantidad de residuos peligrosos producidos por mes y su gestión.

“Las exigencias cada vez son más estrictas y la realidad es que las autoridades están poniendo en cintura a más empresas cada día. Y aunque, hoy los generadores de residuos hospitalarios son el sector más controlado en el país; más temprano que tarde, los industriales del sector mueble y madera, que no cumplan con la normatividad, serán sancionados”, advirtió la gerente comercial de Descont.

Finalmente, más allá de las sanciones, el adecuado manejo de los residuos peligrosos es un tema de conciencia ambiental y responsabilidad social. La industria colombiana merece empresas preocupadas por la afectación que generan sus procesos y comprometidas para minimizarlos y evitarlos.

La invitación para los generadores es a buscar alternativas y explorar su innovación en el desarrollo de tecnologías más limpias y más amigas del medio ambiente. La manufactura maderera moderna debe propender por una fabricación limpia, de esta forma, contribuirá a que la producción sea un actor fundamental del cambio y transformación tanto de la empresa como de la sociedad. El resultado también se evidenciará en el ahorro de dinero y recursos, el respeto por las personas y, sobre todo, la responsabilidad de la empresa con los demás.

Fuentes

Carmen Gloria Pinzón Mujica. Gerente Comercial de Descont S.A ESP. info@descont.com.co

Windy Ruíz López. Representante comercial. Eco-procesamiento. Empresa del Grupo Holcim – Colombia. windy.ruiz@holcim.com

 

 

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