Saunas: Tradición finlandesa que cobra fuerza, como industria, en Colombia

Alexandra Colorado Castro

Jefe de redacción M&M

Durante más de mil años, los finlandeses han mantenido una tradición intacta en su país, una práctica que les ha ayudado a mejorar su calidad de vida y que han extendido a otras regiones del planeta: el sauna. Esta industria ha mostrado un interesante crecimiento, en nuestro país, en la medida que aumentan los demandantes y aparecen nuevos modelos y desarrollos ligados a su fabricación.

El sauna nació en Finlandia como una práctica y una construcción simple para favorecer la supervivencia de los hombres de bosque que debían resistir jornadas de caza, inviernos con temperaturas menores a los 20 °C, durante largos periodos de tiempo. Luego, las construcciones se perfeccionaron para convertirse en cabañas aledañas a las casas que se popularizaron al punto que hoy, en Finlandia, por sus 5.5 millones de habitantes existen 3.2 millones de saunas.

La palabra está ligada a los términos de bienestar por las propiedades exfoliantes y relajantes que ofrece, y por sus beneficios para la higiene corporal y el fortalecimiento del sistema inmunológico, cardiovascular y circulatorio, producto del choque térmico (calor a frio) que implican los cambios de temperatura a los que se someten los bañistas durante el proceso.

Industrialmente hoy, y junto a las tradicionales empresas europeas de saunas, en el mundo han aparecido otras que ofrecen productos de distintos tamaños, precios y servicios; que mueven importantes cifras en el negocio –Harvia, uno de los mayores fabricantes finlandés reportó en 2013, 70 millones de euros anuales por ventas–; que han introducido este producto en mercados sin tradición de uso; y que han despertado en sectores del comercio y el turismo, el interés por incluirlos como servicio.

En particular, nuestro país ha empezado a interesarse por este producto y cada día son más quienes los instalan en sus propiedades, desde dueños de casas y fincas, hasta de hoteles, spa, clubes privados y estaderos. Lentamente han aparecido también un número discreto de empresas fabricantes que no suman más de cuatro en el rango de la mediana y gran empresa; que trabajan, principalmente, maderas nativas y un bajo porcentaje de importadas (pino canadiense, álamo y cerezo), y que frente a sus homónimas europeas, tienen años de rezago en temas de tecnología ligados a su desarrollo.

El aumento en la demanda, aunque pausado, ha abierto en los últimos siete años un nicho de negocio interesante en el que la madera es el insumo fundamental; que ha invitado a las empresas nacionales transformadoras del recurso a explorarlo; que le ha permitido a las ya fabricantes desarrollar productos funcionales y deseosos de competir; y que tiene interesantes proyecciones de crecimiento futuro.

Foto: barrel-sauna http www tuin co uk. Crédito: www.tuin.co.uk. /: En materia de diseño, algunas empresas tradicionales han lazado como parte de sus innovaciones, modelos como este en forma de barril y con amplios vestuarios internos, desmontable y en madera no tratada y termotratada.

La tradición e iniciación

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Técnicamente y como construcción, un sauna es una cabina cerrada en madera liviana, provista de bancos de distintas alturas y una estufa con piedras que calientan el aire, eliminan la humedad y permiten la producción de vapor cuando el usuario arroja agua sobre ellas.

A partir de este principio, las empresas fabricantes han desarrollado diversas versiones de sauna (1), en distintas regiones del mundo, con variaciones en la temperatura, las fuentes de calor y la calidad de los insumos entre otros aspectos. En Colombia, las diferencias son notorias entre los nacionales y los importados.

Tapio Anttila –Cónsul Honorario de Finlandia en Medellín y gerente general de Nordika, empresa dedicada a la instalación de saunas y a la importación de maderas y productos de diseño de origen finlandés para Colombia– señala que además de las variaciones con los nacionales, en el tiempo y temperatura de las sesiones (2) y en los accesorios utilizados, los fabricados en Europa se fabrican a partir de normas técnicas específicas sobre la construcción y sobre la elección del material principal: la madera.

Específicamente, señala que buena parte de las empresas de saunas nacionales utilizan especies no aptas para este uso, maderas industriales –como el pino romerón o pátula– en todas las secciones del sauna (piso, bancas, techo), de espesores gruesos, porosas, poco durables y estéticamente limitadas.

“En Barranquilla he visto, por ejemplo, saunas en hoteles cuatro estrellas, de $2.000.000 que están lejos de las clasificaciones que cumplen los prestigiosos hoteles europeos, lo que resulta de cierta manera deshonesto con los clientes porque no ofrecen un servicio acorde con lo anunciado. Adicional, son espacios que luego de un par de años se deterioran; cuando un panel en madera correctamente elegida –que trabaja más de 14 horas continuas– alcanza una vida útil de 10 años”, explica Anttila.

Respecto a lo anterior, Álvaro Augusto Carrillo, Consultor de la empresa Ambiente y Konfort Amko SAS –fabricante colombiano de saunas, tucos y jacuzzis y equipos generadores de calor y vapor– explica que aunque en el país no existe una normatividad para fabricar saunas, las empresas nacionales que se han dedicado a la investigación y desarrollo del producto aplican normas técnicas Incontec, referentes a los elementos técnicos y tecnológicos que utilizan, emplean maderas de bosques reforestados y aplican procesos certificados de tratado.

Foto: Ventura httpwww saunamaster atCrédito: Harvia. / Bancos y respaldos formados en chapa prensada, encolada y en capas, y lámparas integradas en los respaldos, así como distintos diseños de calentadores, son algunos de los pequeños- grandes detalles que hacen la diferencia a la hora de comercializar saunas.

“Existen, en distintas partes del país, plantas de tratamiento de secado en horno que, a partir de los diferentes rangos de programación que manejan, de la especie y del uso final que tendrá la madera, garantiza piezas correctamente secas e tratadas; esas son las que empleamos para saunas”.

De igual manera, afirma que aunque existen empresas locales que utilizan pinos –madera económica– también hay fabricantes que aprovechan maderas locales que han demostrado buen comportamiento en la fabricación y uso de saunas. Al respecto, sobre la calidad de las especies, su comportamiento, durabilidad y trato, entre otros aspectos, existen también puntos para revisar entre la oferta local y la externa.

Al calor de las especies

Según los expertos, una de las principales exigencias en materia de saunas es el uso de maderas bajas conductoras de calor. En los modelos europeos, el aprovechamiento de maderas duras pero muy livianas que alcancen temperaturas moderadas en el cálido ambiente del sauna, es frecuente.

“El peso es importante si se utiliza una madera gruesa dado se puede calentar hasta el punto de quemar la piel al contacto con ella; es como poner un hierro en un sauna a 80 grados, conduce calor y resulta peligroso si se utiliza en partes que tengan contacto directo en el usuario”, afirma Tapio Anttila.

Referente al empleo de las maderas, tanto en nacionales e importados, es frecuente verlas en las tres partes principales de la construcción: paredes, techo, y bancas. En el primer y segundo caso se utilizan maderas machimbradas –de abeto y cerezo cuando son modelos importados– y para las bancas, que reciben el embate más fuerte del agua, de la humedad, y que deben ser livianas por estar en contacto con la piel del usuario, álamo y cerezo importado, especies finas de uso en construcciones lujosas, que pueden costar hasta un 100 % más que el abeto (3).

En el caso de los fabricantes de saunas nacionales, utilizan maderas estables, fáciles de trabajar, de buena apariencia y que ofrezcan una sensación agradable al tacto, como cedro (la de mejor comportamiento), flor morado, algunas variedades de pinos e incluso teca, especie que, afirman, resiste sobradamente al calor y a la humedad, y que, aunque está clasificada como pesada, es segura.

“Los saunas en Colombia no superan los 60° de temperatura y el calor del espacio no depende solo de la madera sino también del diseño del sauna, del generador de calor, del sistema de ventilación, entre otros factores. La experiencia con la teca nos ha demostrado que responde bien a este uso específico y sabemos incluso que un sauna, con mantenimiento preventivo adecuado, puede durar hasta ochenta años”, afirma Álvaro Augusto Carrillo.

Claves del mantenimiento

En materia de mantenimiento, los elementos que lo componen deben permitir una limpieza rápida y económica, sin abundante agua, prescindible de productos tóxicos y que admita jornadas preventivas, todo, con el objeto de reducir sus costos.

En este sentido y aludiendo al tema del uso antihigiénico de maderas en los pisos –pues húmeda resulta difícil de asear y se convierten en un foco permanente de bacterias– lo correcto y en su reemplazo es la instalación de películas, protectores plásticos o baldosín antideslizante, fáciles de limpiar y que si admitan una desinfección profunda con productos químicos que, en otros lugares del sauna, resultan agresivos.

De igual manera, recomiendan disponer sistemas eficientes de ventilación pues lo ideal es cambiar en el volumen de aire (m³), entre cinco y seis veces, cada hora; a través de extractores motorizados y manteniendo una apertura en la parte baja de la puerta –mínimo de 10 cm– para que circule el aire y la madera permanezca lo más seca posible. Olvidar que el sauna es un espacio de ventilación limitada puede, no solo restarle oxígeno al usuario y transforma su experiencia en una poco plácida, sino favorecer la rápida descomposición de la madera.

También advierten sobre la necesidad de cuidar la altura de la construcción –error de cálculo frecuente entre los fabricantes que lo fijan a capricho– que, de techo a banca superior debe ser, idealmente, de entre 105 y 110 cm., a fin de que el vapor no ascienda al punto de dispersarse y perderse, y que el usuario reciba los beneficios de este.

El manejo del aislamiento –para garantizar las condiciones de calor y humedad ideal– es también tema importante. Para ello, y a razón de que la madera, como material constructivo único, no garantiza este aspecto y que el cemento absorbe calor y exige mayor gasto de energía del calentador, los expertos recomiendan recubrir entre pared y madera, con lana de vidrio o poliuretano.

En materia de iluminación, y contrario al error en el que incurre un gran número de fabricantes de saunas, las lámparas deben instalarse a una altura promedio de un metro sobre el suelo y debajo o detrás de las bancas, a fin de extender hasta dos veces su vida útil; las dispuestas en el techo duran poco a razón de las altas temperaturas del ambiente. Adicional, el efecto visual de la luz que se proyecta desde el suelo crea ambientes más relajantes.

Foto: Cabina de sauna1612 harvia Syriu Crédito: Harvia. /Las versiones personales, algunas modulares, no son muy frecuentes en Colombia; sin embargo en el mercado europeo tienen gran demanda

Sobre la práctica errada de barnizar la madera –que provoca con el uso y con los años la emanación de intensos y desagradables olores, además de toxinas debido a los componentes químicos del recubrimiento– los fabricantes especializados en saunas sugieren, en cambio, cada seis meses, aplicar aceite de parafina (o una similar), sustancia que no solo la protege sino que mejora su apariencia.

Con este mismo fin, algunos fabricantes colombianos de saunas han optado por usar, en la madera, aceites naturales –extractados de frutas tropicales– para mejorar su apariencia y con el calor, provocar que despidan aromas agradables que le aporten a la experiencia del usuario.

Vale señalar que de la mano con la industria de saunas ha crecido la insumos para ella y, en esa medida, existe hoy pinturas orgánicas, insolubles en agua y sin tóxicos, producidas especialmente por compañías europeas que favorecen su conservación; pero, en general, son las buenas prácticas de mantenimiento y el uso de insumos correctos los que garantizan una construcción perdurable en el tiempo y una inversión –de fabricante y de cliente– justificada en un espacio eficiente y agradable.

De los modelos y los desarrollos

Sobre los modelos importados, los hay modulares, pequeños, de 1.20 m por 1.20 m para cuartos de baño que sirven máximo a dos personas y con precios que arrancan en los veinte millones de pesos; o los familiares –desde 1.50 por 1.50 hasta 2.00 por 3.00 cuyo precio puede llegar a los 60 millones de pesos cuando integran servicios como cromoterapia y aromaterapia, conceptos asociados al buen vivir (Wellness).

Vale indicar que los primeros por ser modulares (la instalación por expertos puede demandar entre dos y tres horas), le ofrecen al usuario y luego de un tiempo de uso, la posibilidad de un fácil desmonte y traslado de lugar –total o de algunas piezas– mientras que de los segundos, es el calentador la única pieza removible y que puede ser cambiada.

También ofrecen saunas fijos, construidos en un espacio existente, en una casa o apartamento, que van desde los 1.50 m por 1.50 m y pueden costar al alrededor de siete millones de pesos. Las dimensiones pueden variar aunque los fabricantes sugieren no aumentar el tamaño para no subir los gastos, de allí que un sauna de 2.00 m por 3.00 m, es lo ideal para espacios residenciales.

Los hay también institucionales, de uso extensivo y que por tanto demandan más de las maderas y del mantenimiento, hechos que los hacen más costosos que los modulares; los de lujo, en distintas dimensiones, calidad de maderas y que incluyen diversos accesorios, como por ejemplo, luces que simulan auroras boreales; y modelos dispuestos a partir de un diseño personalizado y cuyas piezas, todas, desde los paneles hasta los tornillos, son importadas.

Crédito: Harvia. /Saunas especiales con cabinas de infrarrojos cuyo objetivo es estimular la desintoxicación de grasas y toxinas del cuerpo, además de que, señalan los fabricantes, ayudan a combatir la fatiga crónica.

Finalmente existe un tipo muy poco usado en Colombia pero popular en países asiáticos, en una cabina de ducha, se instalan un calentador de sauna y una banca plegable que se desplaza hacia arriba para posibilitarle al usuario la toma de un baño con regadera a fin de que reciba dos servicios en un mismo espacio. Estos no demandan más de una hora de instalación y cuestan alrededor de veinticinco millones de pesos.

Para el caso de los nacionales existen desde portátiles, sencillos, en pino, de 1.5 x 1.5 x 2.0 metros, para una persona y cuyo precio está en cinco millones de pesos, aproximadamente, los estándar diseñados para las compañías constructoras; hasta modelos para seis personas, fabricados a partir de un diseño personalizado, que alcanzan los cincuenta millones de pesos y que también integran sistemas asociados al concepto de buen vivir.

Estos últimos, explica Álvaro Carrillo, “están dotados con equipos que proporcionan diferentes técnicas de relajación, para una experiencia integral de bienestar, mientras el usuario recibe los beneficios del calor y del vapor; a través de la proyección de tonos de luz y la reproducción de piezas musicales y de sonidos escogidos”.

Para lograr estos servicios, los saunas –concebidos desde un departamento de diseño que contempla desde las dimensiones y la forma del espacio hasta su tratamiento acústico– incluyen elementos electrónicos y sistemas de luces y sonido, e integran tablets para que el usuario gradue las terapias antes y durante su baño y, en algunos casos, pueda activarlos vía Bluetooth.

Se trata de un producto dirigido principalmente a estratos socioeconómicos altos, y cuyas características lo hacen compatible con las especificaciones, propósitos y expectativas de los habitantes de casas y edificios inteligentes, sector en el que ha tenido buena aceptación.

El panorama del mercado

En general, las empresas de saunas nacionales e importados han abierto en Colombia dos frentes de negocio: el montaje de modelos estándar, de catálogo, en el que el fabricante suministra desde la madera para la estructura hasta el calentador y los accesorios; y aquellos saunas de lujo, de dimensiones que solo limita el gusto del cliente y que, por lo general, se instalan en amplias zonas húmedas de imponentes fincas o clubes.

Particularmente las nacionales que han destinado recursos y tiempo a incursionar en la fabricación y venta de este particular producto, han logrado alimentar sus catálogos con diseños propios que toman como referencia el concepto base y elementos de los saunas producidos en Europa, pero incluyen también aportes propios que, afirman, son eficientes y económicamente convenientes para el mercado.

“Una de las grandes ventajas del sauna nacional bien diseñado, frente al importado, es que le evita al comprador el pago de los costos de importación, aranceles y nacionalización; y eso reduce los costos y es posible hablar de rangos de precios por debajo del 40 %”, argumenta Álvaro Augusto Carrillo.

De igual manera, afirma que si hasta casi una década, un alto porcentaje de los saunas ofrecidos e instalados en Colombia eran importados, hoy existe disponibilidad de nacionales, que exhiben diseño, ofrecidos por empresas con capacidad para cubrir el mercado local y que han logrado posicionar sus productos entre las constructoras y los estratos altos, atraídos ya por el concepto del buen vivir.

Crédito: Amko. /Las empresas nacionales medianas-grandes que fabrican saunas dividen su producción en un 60% para el segmento de alta gama, un 20 % a proyectos con constructoras y el 20 % restante a saunas sencillos.

Es posible que a futuro y tal como ocurre en Finlandia, cuna de la práctica y del producto, los colombianos puedan comprar en almacenes de grandes superficies, madera termotratada estándar para construir sus saunas así como partes modulares, terminadas y semi terminadas –paneles y bancas de un metro de largo, y bases para ellas en acero protegido contra la corrosión– que facilitan el reemplazo de partes averiadas o desgastadas y pueden ser retiradas para realizar mantenimiento.

Por lo pronto, los proveedores de saunas importados han detectado una inclinación especial del mercado nacional por las maderas que exhiban nudos (pino) por considerarlas más llamativas, preferencia muy distinta a la clásica europea que prefiere el álamo o cerezo por su apariencia limpia y homogénea, pero el reto es, fundamentalmente, un cambio de mentalidad para generar la necesidad y el aprecio por el producto.

Por su parte los nacionales, se preparan para continuar con la creciente que ha mostrado el mercado en los últimos dos años y que ha producido en algunas de las empresas líderes del segmento, un crecimiento de entre el 100 y el 200 por ciento en su volumen de ventas y en su capacidad instalada.

“Los fabricantes de saunas debemos enfocarnos en influir y cambiar la cultura, mostrarle a las instituciones nteresadas en instalarlos, que tenerlos y ofrecerlos como servicio es un plus interesante y que bien administrado no les implicará gastos altos de energía o mantenimiento; a quienes los quieren en sus casas que existen modelos que pueden adaptarse a sus espacios; y a los arquitectos que sí es posible construirlos dentro de un apartamento sin que se produzca filtración alguna.” asegura Anttila.

Citas:

  • Los hay secos como el tipo finlandés, el americano que funciona con rayos infrarrojos, e incluso podría decirse que hay uno colombiano, de ambiente húmedo y con tiempos de exposición al calor más prolongados que el finlandés.
  • Las temperaturas de vapor seco en Colombia son bajas (entre 50 y 60 °C) en comparación a las programadas en los saunas europeos que alcanzan los 80°C (máxima de 110 °C), lo que motiva a tiempos largos de exposición de 30 minutos que, según Anttilla, lejos de relajar, cansan porque calientan el cuerpo y lo deshidrata. En los europeos, las sesiones en cabina –no más de tres– no superan los ocho minutos y calientan solo la dermis, para pasar a la toma de ducha helada. La mayoría de los saunas locales funcionan con ollas de barro abastecidas de plantas aromáticas que funcionan como calentadores artesanales, que distan de los sistemas con control digital de temperatura, con resistencias que soportan chorros de agua para que emane suave vapor, y con piedras de granito, duras y sin asbestos.
  • Vale señalar que el crecimiento lento de las especies del Ártico además de cierta estabilidad en la temperatura ambiente favorece su dureza frente a las nativas del trópico que al cabo de trece años, aproximadamente, son aprovechadas y se desarrollan, muchas de ellas en climas cálidos y húmedos.

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