China, el Mayor Mercado de Madera Tropical del Mundo

El consumo de madera por habitante en China es 17 veces menor que el de Estados Unidos, pero se convierte en gigantesco a causa de su elevada población y, paralelamente, China es la mayor importadora de madera talada ilegal de Asia suroriental. Estos, entre otros hechos, hacen que la mitad de la madera tropical cortada en el mundo tenga como destino principal dicho país.

La madera llega a China por el puesto de Zhangjiagang. Cada tronco exhibe una etiqueta que indica su procedencia y el número de teléfono móvil del mayorista chino a quien pertenece, sin embargo, gran parte de esta madera ha sido talada ilegalmente en el bosque tropical húmedo de Indonesia, sometido a una fuerte sobreexplotación. Según un informe publicado recientemente por el Banco Mundial, al ritmo actual de tala, el bosque indonesio habrá desaparecido en cuatro años. Durante los últimos quince años, Indonesia y Papúa-Nueva Guinea han perdido una media de dos millones de hectáreas de bosque cada año que, en su mayor parte, van a parar a centenares de pequeñas empresas chinas de las provincias de Shandong y Jiangsu.

La razón para esta salvaje extracción de madera puede tener diferentes causas: un consumo de madera per cápita en China que, aunque es moderado –pues en promedio cada ciudadano norteamericano consume 17 veces más madera que uno chino– hay aproximadamente cuatro veces más chinos que estadounidenses. Otra razón es que China se ha convertido en el aserradero barato que provee a los países desarrollados, con lo cual el mercado de madera aserrada en ese país alcanza niveles estratosféricos, de hecho, se calcula que de cada diez árboles tropicales cortados, cinco se comercializan en China.

En diez años, China ha multiplicado por 4.5 su importación de madera, y por 3.5 su exportación. En este periodo, la demanda de Estados Unidos de productos chinos de madera se ha multiplicado por ocho, y la de los países de la Unión Europea, por cinco. De allí que gran parte de la madera que llega a Zhangjiagang salga de China hacia Estados Unidos, Japón y la Unión Europea (UE), tras ser procesada en Lianyungang, otro puerto de la provincia de Jiangsu.

Esta situación ha hecho brotar voces de aviso, entre ellas las de la organización ecologista Greenpeace que ha afirmado, a través de Sze Pang Cheung, vicerrector de la campaña antideforestación en China, que “la demanda de los países desarrollados a China está ocasionando la crisis global del bosque”, otra voz demandante es la de Tamara Stara, consejera internacional de la misma ONG quien añade que “en América del Norte y Europa hay un masivo despilfarro de productos de madera”.

En este sentido, las cifras parecen darle la razón a la influyente organización: en Indonesia, entre el 70 y el 80 por ciento de la tala es ilegal y escapa a todo control de las autoridades, en Papúa -Nueva Guinea, el 90 por ciento de la tala se efectúa quebrantando la ley local, mientras en Malasia, los números no cuadran en absoluto: según los datos que maneja el Servicio de Aduanas chino, en el 2004 se recibió de ese país 2,7 millones de metros cúbicos de madera en bruto, mientras que Malasia sólo registró 1,2 millones de metros cúbicos exportados a China; esto lleva a sospechar que el 58 por ciento de la exportación de Malasia es madera ilegal procedente de Indonesia.

La Respuesta Oficial China

China tiene una política bastante proteccionista respecto a la tala ilegal y la conservación de sus propios bosques y, al contrario que Indonesia y Papúa consigue hacerla cumplir.

El origen de esta política tiene su base en las inundaciones que sufriera el país en 1998, y que evidenciaron las desastrosas consecuencias de la deforestación, cuando 240 millones de ciudadanos chinos perdieron por esta causa sus cosechas, viviendas y negocios, lo que llevó a las autoridades a diseñar una eficaz y urgente campaña de reforestación con la siembra, en el 2005, de 3,7 millones de hectáreas de árboles. Vale señalar que en el 2006 y comparado cinco años atrás, los bosques cubrían el 16 por ciento del territorio; ahora y de acuerdo con las políticas gubernamentales, China espera ocupar el 20 por ciento para el 2020.

 De igual forma, China también está desarrollando políticas para reducir el consumo interno de madera. Por ejemplo, la Administración Estatal de Impuestos emitió una serie de regulaciones sobre la implementación de nuevos impuestos al consumo y es así que desde el 1 de abril del 2006, el país asiático impone tasas de impuestos diferentes, por ejemplo, a los palillos de madera para comer –cuyo uso implica un consumo de miles de toneladas de madera al día–, a las placas de madera para pisos, yates, relojes de pulsera de lujo y productos a base de aceite de extracción vegetal.

Asimismo, para limitar el consumo de madera, el gobierno chino aplica una curiosa política que se inició en 1978: fomentar la incineración de los muertos en lugar de enterrarlos, pues esto supone, aunque parezca curioso, un gran ahorro en el consumo de madera. Teniendo en cuenta que entre 1978 y 2005 se incineraron en China, los restos mortales de 67,27 millones de personas, entre ellos, antiguos líderes como Xiaoping y Zhou Enlai, que quisieron dar ejemplo.

Sólo en 2005, 4,5 millones de cuerpos fueron reducidos a cenizas, un 53 por ciento de los fallecidos el año anterior. Esto, según el ministro chino de Asuntos Civiles, Li Xueju, “nos permitió ahorrar más de dos millones de metros cúbicos de madera, 2.000 hectáreas de tierra cultivable y millones de yuanes”. (Foto: madera (www.cajamarcaopina.com) Crédito: www.cajamarcaopina.com

En resumen, la política de preservación forestal del gobierno chino ha detenido eficazmente la sobreexplotación maderera dentro del país, pero no fuera. “La prohibición de talar en China no debería ser motivo para arruinar bosques en el exterior”, afirma Claude Martín, director general de la World Wild Foundation (WWF).

Esto es lo que viene pasando desde que la industria maderera china se encontró de pronto, por causa de las nuevas directrices en política forestal interna, con la reducción del suministro interno de madera y decidió hacer uso del material procedente de países adyacentes, convirtiéndose en el centro del problema de la continua deforestación del sudeste asiático.

Midiendo el Impacto de la Tala Ilegal**

Ante este panorama, se puede afirmar no sólo que la tala ilegal en muchos países tiene efectos adversos sobre las prácticas forestales sostenibles, el comercio de productos forestales, y otros valores económicos, ambientales y sociales, sino que también sus consecuencias se extienden más allá de las fronteras de los países donde tiene lugar.

De cara a este problema y, exceptuando el trabajo llevado a cabo en EE.UU., se han registrado pocas evaluaciones cuantitativas del impacto que tiene la tala ilegal en los productores de madera legal.

Por ello y teniendo en cuenta los problemas ocasionados por los países expendedores de madera ilegal a otros, el Ministerio de Agricultura y Bosques (MAF) de Nueva Zelanda consideró que los efectos mundiales de la tala ilegal en su propio sector forestal eran lo suficientemente preocupantes como para realizar un estudio dirigido a determinar sus efectos en la producción, el comercio, los precios por las distorsiones del mercado y el consiguiente impacto en su industria forestal.

Dicho estudio, realizado recientemente por James Turner, del New Zealand Forest Research Intitute Inc. y Andrés Katz y Joseph Buongiorno de la Secretaría de la OIMT, cuantifica los efectos de la tala ilegal y los refleja en los precios y en la competitividad de los productos de madera de ese país en el mercado interno y de exportación.

El estudio utilizó dos esquemas económicos del sector forestal: el Modelo Mundial de Productos Forestales (GFPM, por su sigla en ingles) y el Modelo del Mercado del Pino Radiata (RPMM, por sus siglas en inglés). El primero es un modelo de equilibrio espacial dinámico que predice la producción, las exportaciones, importaciones y los precios de 18 productos forestales –tanto productos básicos como de elaboración secundaria– en 180 países distintos. Con él, es posible realizar un análisis de las repercusiones que tienen los cambios de la tala ilegal en la producción, consumo, comercio y precios de productos forestales en otros países.

En cuanto al modelo RPMM, éste predice la producción y los precios de categorías más detalladas de calidades de trozas y madera aserrada de Nueva Zelandia, así como la influencia de los rendimientos forestales en el desarrollo de plantaciones, reflejando los reajustes de precios vinculados a los cambios de la oferta y la demanda mundial previstos por el GFPM.

Los investigadores reconocen la variación considerable y la incertidumbre existente entre las estimaciones de las actividades de tala y el comercio ilegal de productos de madera, pues ratifican que las evaluaciones se complican dada las diferencias entre las políticas y las instituciones que rigen el aprovechamiento forestal y, por ende, que establecen las normas que se deben aplicar para determinar si ciertas actividades de extracción y comercio de productos de madera son legales. Además, porque en muchos países a menudo carecen de estadísticas sobre la producción y el comercio legal, o porque las existentes no son confiables, lo que aumenta la incertidumbre con respecto a las estimaciones de la ilegalidad.

Para realizar las evaluaciones el estudio incluyó aspectos como, los procesos de otorgamiento de concesiones forestales, el manejo sustentable de los bosques –según criterios que a menudo son diferentes– y la real aplicación de impuestos y gravámenes a un precio justo o de mercado, entre otros conceptos, cuyos resultados arrojan una serie de predicciones sobre como se producirían los cambios en la producción y comercio de productos de madera a nivel mundial con la eliminación de la tala ilegal.

Del mismo modo, en la investigación se comparó un escenario ‘base’ o ‘con tala ilegal’ con tres escenarios alternativos o ‘sin tala ilegal’ (niveles ‘bajo’, ‘más probable’ y ‘alto’), en los que se redujo la oferta de madera en rollo industrial a partir de 2008 en una cantidad equivalente al volumen de tala ilegal estimado para cada país

Así, teniendo en cuenta el nivel ‘más probable’ de tala ilegal, el estudio prevé que en el año 2020, la producción mundial de madera en rollo industrial será un 1,5 por ciento menor y el precio promedio de la madera en troza será un 4,2 por ciento mayor con la eliminación de la tala ilegal (ver cuadros 2 y 4). Como sería de esperarse, los países con una extracción ‘sospechosa’ importante, tales como Rusia, China, Indonesia, Papua-Nueva Guinea y Brasil, experimentarían una disminución de la producción debido a la reducción de la oferta de madera de sus propios bosques y de otras regiones y países abastecedores como Papua-Nueva Guinea, las Islas Salomón y África Occidental.

Los resultados del informe sugieren que la menor competencia de estos países significa que aquellos con posibles niveles más bajos de extracción de madera, por ejemplo, Nueva Zelandia, Estados Unidos, Canadá, Finlandia, Suecia y Alemania, experimentarían mayores niveles de producción, exportación y un aumento en los precios de productos de madera.

De igual manera señala que para el caso de los países con un alto nivel de extracción ilegal y/o que procesan la materia prima proveniente de este negocio, la ventaja comparativa en los procesos de transformación dependería tanto de la materia prima como de los costos de manufactura. Los países que tienen bajos costos en este ámbito, tales como China e Indonesia, probablemente continuarán siendo competitivos, incluso en ausencia de la extracción ilegal.

Del mismo modo, el estudio reveló que el comercio de madera en rollo industrial se vería más afectado que el de la producción, debido a la transferencia de la extracción de los países con un alto nivel de tala ilegal a países sin ésta. Las exportaciones de madera en troza de Rusia, Indonesia, Malasia y Papua Nueva Guinea se reducirían entre un 16 y 59 por ciento, mientras que Estados Unidos, Alemania, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelandia aumentarían sus exportaciones de trozas.

La investigación también señala que la eliminación de la tala ilegal conduce mundialmente a la reducción en la fabricación de productos de madera en los países en desarrollo (ver cuadro 3) pues los precios de los artículos serían mayores (ver cuadro 4); de igual forma las exportaciones de madera aserrada y de tableros generados de las economías en desarrollo demostrarían ser las más afectadas –en términos porcentuales– ya que son estos países los que presentan altos niveles de extracciones sospechosas.

En cuanto a las existencias en pie, la reducción de las extracciones mundiales vinculada a la eliminación de la tala ilegal conduce a un mayor nivel de existencias forestales (318 millones de m3, ó un 0,1 por ciento más en 2020), especialmente en los países con extracciones sospechosas, de hecho, las existencias forestales de China e Indonesia aumentarían en un 1,0 y 1,4 por ciento respectivamente en el año 2020.

Caso contrario, se prevé, sucedería con las existencias forestales en los Estados Unidos, Nueva Zelandia y Suecia, países en los que se reducirían debido a un mayor nivel de extracciones. El informe señala que el aumento previsto en las existencias forestales mundiales probablemente esté subestimado porque el GFPM no tiene en cuenta el efecto positivo de los mayores precios de la madera en rollo industrial en las inversiones en prácticas de manejo sostenibles, y los mayores rendimientos relativos de la actividad forestal que llevarían a la conversión de tierras agrícolas y de otro tipo en bosques.

Dicha reducción depende del nivel estimado de extracciones sospechosas, de tal forma que para los escenarios que eliminan el nivel ‘bajo’ y ‘alto’ de tala ilegal, la producción mundial de madera en rollo industrial se reducirían entre un 0,9 y 2,6 por ciento respectivamente en 2020 y el precio mundial de la madera en rollo industrial aumentaría entre un 2,6 y 8,4 por ciento, ambos porcentajes comparados con el escenario base.

En términos generales, el estudio, que también se fundamentó en investigaciones anteriores, ha demostrado que la eliminación de la tala ilegal lleva a importantes aumentos en los precios y al incremento de la fabricación de productos de madera en casi todos los países sin extracciones ilegales.

En definitiva, concluye que a nivel mundial, la tala ilegal desalienta las inversiones forestales que podrían ayudar a solucionar los problemas de la deforestación mundial y el cambio climático y que las políticas dirigidas a reducir este fenómeno deben abordar tres aspectos importantes: 1) ser adoptadas ampliamente para asegurar que se reduzca significativamente la oferta ilegal de madera, 2) mejorar los derechos de propiedad de los productores legítimos a fin de permitirles obtener beneficios con la reducción de la tala ilegal y 3) procurar que los costos de los productos legítimos de madera no aumenten más que los ilegales, ya que un incentivo para la tala ilegal, es su menor costo.

Asimismo, la investigación pretende incentivar una mejor información estadística sobre la producción, consumo y comercio del sector forestal, especialmente en los países productores de la OIMT, para de esta forma mejorar las predicciones sobre el impacto de la tala ilegal y las políticas para combatirla.

Citas

* Adaptación de la revista ‘Comercio e Industria de la Madera’ (CIM), número 147. Pág. 103. Xavier Borrás.

** Complemento adaptado de la revista Actualidad Forestal Tropical. Volumen 15, número 3 2007.

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