Detrás de una Máquina Funcionando Correctamente, hay una Gran Mujer: Viviana Barco

“Luego que observan como desmonto la máquina, le quito el cárter, o incluso, muevo los motores, es cuando confían en que, más allá de mi condición de mujer, puedo desempeñar mi labor con responsabilidad y profesionalismo”.

La Revista M&M entrevistó a Viviana Barco, una bogotana de 37 años, quien es la única mujer en el mundo dedicada a la instalación y soporte técnico de maquinaria de última generación para la industria maderera. Gracias a su experiencia, ha tenido la oportunidad de viajar a demostrar sus conocimientos, trabajando, a países como Ecuador, Venezuela, Perú, Panamá y México; y en varias oportunidades, ha viajado a Italia a recibir capacitación.

Viviana cuenta que no ha sido fácil el hecho de dividir su tiempo entre las plantas industriales y su hogar −conformado por su esposo, empresario administrador financiero, y sus tres hijos, dos de ellos varones− y vivir experiencias particulares por el hecho de ser mujer y realizar una labor tradicionalmente masculina.

Actualmente, trabaja en Aristizabal & Jinete, empresa dedicada, desde hace más de 30 años, a la comercialización de maquinaria para la industria del mueble y la madera, y que en el 2007 fue premiada por la firma italiana Biesse, por conformar y prestar el mejor servicio técnico en Latinoamérica, área donde se desempeña Viviana.

M&M: ¿Cómo nace su pasión por este oficio?

Viviana Barco: Pienso que por mi padre, un hombre de origen campesino, que fue el primero de la familia en venirse de Pasto a Bogotá, a quien recuerdo −cuando lo observábamos con mis tres hermanas, ahora todas ingenieras− realizando labores que involucraban máquinas y herramientas; hechos que despertaron en mi , la pasión por este ambiente.

Aunque carecía de estudios universitarios, mi padre elaboraba artefactos con un ingenio y una lógica admirables; como adaptarle gas propano al carro Simca que teníamos en la casa, mucho antes de que iniciara el auge de utilizar gas natural en los vehículos. Experiencias como esa, fueron mi fuente de inspiración para enfrentarme sin temor al mundo de la maquinaria. Es un orgullo para mí recordar el ejemplo de mi papá.

M&M: ¿Cuándo inició su formación académica y cómo se integra al sector industrial?

V.B: En el año 1989, comencé a estudiar Ingeniería de sistemas en la Universidad Católica de Colombia, en la que me apasioné por conocer el mundo de los computadores. Ya, en sexto semestre, buscando realizar mis prácticas profesionales, inicié mi vida laboral en la empresa Apel, que manejaba aparatos eléctricos y transformadores y luego trabajé, de tiempo completo, en Supernórdico, compañía dedicada a elaborar productos de refrigeración. Como no me quedaba tiempo para realizar mi tesis de grado, decidí retirarme de dicha empresa y trabajar independientemente, con un primo, en configuración de redes informáticas y armado de computadores.

Mi primo, quien realizaba el mantenimiento a los computadores de Aristizabal & Jinete, me puso en contacto con esta empresa y en el año 1995 comencé a trabajar aquí, y en el año 1996, me gradué. Luego continué trabajando de tiempo completo como ingeniera de sistemas, desarrollando software y organizando los flujos de información.

 M&M: ¿Como comenzó su contacto directo con las máquinas?

V.B: Cuando llevaba un año en Aristizabal & Jinete, tuve la oportunidad de asistir a una feria en la que Rosauro, Italiano que dominaba muy bien los temas de maquinaria, dictó una capacitación, tras la cual me di cuenta que podía trabajar con ese tipo de equipos. También pude ensayar y analizar, luego, una máquina de control numérico exhibida en la Feria M&M, vendida posteriormente a Carpincol (empresa de carpintería).

Después de un tiempo, se averió el computador de una máquina de la empresa y me tome el atrevimiento de ir a arreglarlo, pero no era el computador lo que estaba averiado sino un potenciómetro, entonces, acostumbrada desde mi niñez a usar herramientas, pedí prestado un destornillador y le compuse el cable que tenía dañado. Luego de eso, Adolfo Aristizabal Taylor, el gerente, me regaló una caja de destornilladores, confió en mí y me dio la oportunidad de empezar a trabajar en los problemas de los equipos.

Mis labores en el departamento administrativo de importación de repuestos, facturación, presentación de ofertas, costos y manejo de técnicos, me permitían leer los manuales, analizar las partes de las máquinas y poco a poco, conocer este mundo fascinante, que ahora es mi vida.

M&M: ¿Qué hizo para prepararse en maquinaria, específicamente?

V.B: Hace ocho años, la Gerencia de la empresa tomó la decisión que yo debía viajar a Italia para realizar el curso de  biesseworks, un programa en el cual se hacen dibujos para que una máquina los plasme en la madera, fue una experiencia inolvidable.

Luego me dictaron el curso de Selco, una máquina seccionadora de alta tecnología que toma un tablero y lo divide, pero al principio, el instructor se negaba a enseñarme por mi condición de mujer. En un momento él no pudo solucionar un problema de la máquina y yo le ayudé, era algo que ya había hecho debido a que antes de irme a la capacitación, había trabajado con ese tipo de máquinas; de ahí en adelante, los instructores cambiaron su actitud frente a mis capacidades.

M&M: ¿Existe desconfianza del género masculino al verla realizar estas labores?

V.B: Sí, gran desconfianza. Para un hombre es difícil concebir la idea que una mujer saque el motor de una máquina, tal vez, sólo te imaginan como secretaria o como profesora del área de software. Los técnicos italianos que han venido a Colombia se han ido sorprendidos, porque mi forma de trabajar es estar siempre subida en la máquina, sacando tornillos o en el piso buscando el problema, lo que para ellos es difícil de aceptar.

En ocasiones, llego a una empresa con la maleta de herramientas a realizar el mantenimiento de una máquina y me preguntan: ¿el técnico dónde está? o por ejemplo, me ocurre frecuente que, cuando llego a una planta a realizar mi trabajo, las personas se quedan mirándome como preguntándose ¿será que si puede? No desconozco que hay fuerzas extremas que no puedo realizar, pero para ello utilizo las palancas; gracias a mi experiencia aprendí que es una forma segura de sacar o abrir cualquier elemento.

M&M: ¿Cómo la reciben en las empresas, los colegas del departamento técnico?

V.B: Los técnicos siempre van a pensar que el conocimiento que ellos tienen es superior al mío –por ser mujer–, sin duda éste es un sector machista, porque la mayoría son hombres, y por lo general, en las plantas no hay operadoras; pero luego, cuando converso con ellos, se dan cuenta que tengo  conocimiento del tema técnico de maquinaria y que podemos hablar de igual a igual, sin discriminaciones.

Una experiencia curiosa que viví fue cuando fui a México a cambiar los rodamientos de un cabezal, y para que la empresa confiara en mis capacidades, tuvimos que enviar mi hoja de vida antes para así demostrarle mi experiencia.

M&M: ¿Cómo ve el desempeño de la mujer en este campo, y qué consejo puede dar al género?

V.B: Realmente no veo a nadie más del género femenino que quiera entrar en este mundo; a mí me dicen: yo quiero ser como usted, pero las personas renuncian fácilmente porque, físicamente, es un trabajo muy pesado y factores como las fuerzas extremas que haces o el calor que debes aguantar, influyen para que eso suceda.

Lo más importante para mantenerse, es estar seguro de que realmente te apasiona tu trabajo; el hecho de soltar un tornillo no es atractivo para una mujer, aunque si te gusta, resulta agradable. El secreto también está en investigar cada día sobre las nuevas tecnologías, porque si uno se queda con lo que tiene, fácilmente se aburre; siempre hay algo más que aprender, las máquinas también evolucionan.

M&M: ¿Cree que hay rivalidad entre los trabajos de planta y la vanidad?

V.B: Sí. Todos los días, cuando nos vestimos con mi esposo, veo que tengo en mi closet un sin número de pantalones, tacones, faldas, botas y accesorios que normalmente debería usar, pero me acuerdo que voy para la planta y entonces, busco los  jean, camiseta y zapatos de seguridad.

Algo curioso que me ocurrió, es que un día estaba en una reunión del colegio de mi hija y llegué a la planta vestida con botas, falda y abrigo, porque me avisaron que se había trabado una herramienta en un equipo; por consiguiente, tuve que meterme bajo la máquina, tal y como estaba vestida, para darle un golpe suave a la herramienta y que la máquina empezara a funcionar normalmente.

Cuando uno decide olvidarse de la vanidad y del aspecto psicosocial, logra amar aún más lo que hace. A pesar de las dificultades, nunca he pensado en retirarme de este oficio y además, la empresa para  la que trabajo me ha suministrado todas las herramientas que necesito.

M&M: ¿Cuál es el mayor obstáculo, a nivel personal, para realizar su trabajo?

V.B: El tiempo. Ver a mis hijos crecer por skype ha sido muy difícil, los viajes copan gran parte de mi rutina, hago tareas por teléfono con mi hija y algo que tengo claro en mi vida, es que mi trabajo no da espera, es como cuando un médico tiene que estar atendiendo las 24 horas a sus pacientes, porque sino los atiende se agravan; así pasa en mi labor, hay máquinas que necesitan ser atendidas con urgencia. En ocasiones, los clientes me llaman y de repente suena la lavadora, la licuadora, en fin, porque estoy haciendo deberes en mi hogar, que despierta la curiosidad de las personas con las que trabajo.

M&M: ¿Cómo está la industria en términos de tecnología?

V.B: Colombia está muy bien en tecnología respecto a países como Perú, Ecuador y Panamá; Venezuela nos lleva un poco de ventaja porque ellos han importado máquinas más complejas, pero sin duda, nosotros superamos a Venezuela en cuanto a la calidad de los operarios. En Colombia, admiro mucho las empresas pequeñas, porque se han encargado de priorizar sus gastos para empezar a pensar en aquellas máquinas que les generan ingresos. Ahora es posible ver un equipo de alta tecnología, en una empresa donde sólo cabe la máquina.

M&M: ¿Cómo percibe a las grandes empresas nacionales, respecto a esas pequeñas empresas de las que nos habla?

V.B: Hay que continuar avanzando, hace falta que las empresas grandes se preocupen y tengan la mentalidad de que comprar una máquina significa mejoras en su producción, y se olviden del tema del ahorro de costos. Sin duda, ahorrar es importante, pero también lo es adquirir máquinas que desarrollen labores en menos tiempo y que hagan todo más exacto, esto es inversión y no un costo.

Desde hace tres años, las empresas pequeñas le están ganando el pulso a las grandes. Puedo afirmar que si las empresas grandes se quedan dormidas, van a perder capacidad tecnológica con respecto a las pequeñas, porque estas últimas, además, se han preocupado en tomar decisiones más rápidas y efectivas en su afán constante de progreso.

M&M: ¿Hay tantas empresas en el sector, que muevan el negocio de la compra y mantenimiento de maquinaria?

V.B: Sí, es impresionante, hemos tenido que instalar máquinas en bodegas muy pequeñas, en donde el comprador tiene la fe y la mentalidad de que ese equipo va a cambiar su rentabilidad. Ese tipo de compradores son excelentes en el mantenimiento de las máquinas, las cuidan demasiado, no les importa cuánto dinero invierten en mantenimiento y, además, se encargan de verificar que el operador sea el adecuado; a diferencia de las grandes empresas que cuentan con más recursos económicos y escatiman en gastos de mantenimiento.

M&M: ¿Cómo describe la relación entre el área de Mantenimiento Vs. Producción?

V.B: Hay desacuerdos con producción, el problema radica en que esta área no le proporciona a Mantenimiento, el tiempo que debería, escudada en que tiene pedidos atrasados y por ello, extiende la visita que debe hacer el área de mantenimiento, mientras la maquinaria va deteriorándose. La situación sucede debido a que Producción no tienen la capacidad necesaria para atender el mercado que pretende abarcar; en otros casos, el operario tiene dudas sobre el manejo de un equipo y lo continúa manipulando, contribuyendo al desgaste prematuro de la máquina.

Sin duda, un técnico bien capacitado es capaz de enseñarle a un operador a trabajar muy bien la máquina, pero si yo capacito correctamente a esa persona y a la empresa, y después de un tiempo, decide cambiarlo de área, es un trabajo que se ha perdido. Mientras es realizada una nueva capacitación la máquina se detiene y por ende la producción también, hecho que repercute en pérdidas económicas.

M&M: ¿Cuáles son los mayores pecados desde gerencia?

V.B: Minimizar el área de mantenimiento, aunque sin desconocer que la producción es muy importante, no se puede pensar nunca que el mantenimiento puede esperar. Hay empresas que contratan técnicos que cobran 10.000 pesos menos y luego que han intervenido el equipo y no resuelven el problema, la empresa termina acudiendo al proveedor para que éste se encargue de solucionar dificultades que pueden ser más graves que las iniciales.

Lo barato no siempre es lo mejor para las máquinas; el departamento de compras y los ingenieros deben ser consientes que los arreglos oportunos para el equipo, con las herramientas adecuadas, garantizarán velocidad, precisión y un funcionamiento correcto.

M&M: ¿Qué les recomienda a los técnicos?

V.B: Que hagan valer su área frente a la empresa. Mantenimiento no se puede convertir en el último rincón de cada fábrica, porque es un área vital, nosotros somos el corazón de la fábrica y, por ende, nos debemos dar esa importancia y no ser flexibles.

Por tratarse de un trabajo en equipo, a los gerentes les puedo decir que apoyen el área de mantenimiento, porque así como invierten en materiales, también deben ser asignados recursos a dicho departamento, debido a que en la actualidad, son muy limitados.

M&M: ¿Cuál será el futuro del sector en dos o tres años? 

V.B: Me doy cuenta que el deseo de las empresas es invadir el mundo con el mueble colombiano, ya no están mirando el mercado nacional únicamente, y por ello, se han preocupado por fabricar un mueble de alta calidad que pueda ser comercializado en el exterior. Sin duda, el tablero alcanzó un auge muy alto; ahora, es posible ver todos los muebles con lámina enchapillada y considero que, en consecuencia, el uso de madera maciza se ha disminuido desde mi área, porque las empresas que tienen como objetivo captar el mercado de estratos altos, que realizan muebles muy costosos, son pocas.

M&M: ¿Qué proyectos a futuro tiene en mente?

V.B: Quisiera consolidarme como la jefe del Departamento Técnico de Aristizabal & Jinete, y hacer una escuela de formación para técnicos dentro de la compañía, que les permita estar en la capacidad de solucionar los problemas de las máquinas en diferentes países del mundo, teniendo en cuenta que la empresa, actualmente, maneja varias firmas y que los profesionales de otros países son enviados a nuestra empresa para ser instruidos.

  • Fotos:

Cortesía: Viviana Barco.

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