Manejo Forestal de Bosques Comunitarios

Miguel Rodríguez

Biólogo

El pasado mes de abril se realizó en Quibdó, el foro “Una mirada al manejo de los bosques comunitarios”, con el objetivo de analizar y debatir acerca de las fortalezas y amenazas que tiene el manejo de los bosques que, en razón al ordenamiento constitucional de 1991 y ubicados en territorios ancestrales, les fueron entregados a las comunidades indígenas y afroamericanas.

Las consideraciones del evento se hicieron a partir de comprender que dicho manejo comunitario se fundamenta en que el uso de los recursos forestales no sólo no deben cambiar el uso del suelo, sino que cualquiera que sea la técnica silvícola que en éstos implementen debe ser congruente con la definición de sostenibilidad; como consecuencia, uno de los principios guía del manejo forestal comunitario indica que ante todo, debe beneficiar a las comunidades locales.

Aunque durante el evento no se presentaron casos que ejemplificaran las diferentes formas de manejo que actualmente se implementan en los bosques del andén Pacífico, las experiencias prácticas presentadas –algunas promisorias y otras no tanto– dieron marco al análisis de las particularidades subyacentes que explican, parcialmente, el éxito o el fracaso que en términos de sostenibilidad socioeconómica tienen en la actualidad el aprovechamiento y el manejo forestal.

Explican de alguna forma los resultados de estos procesos, el hecho que transcurridos ya casi cuatro lustros de la expedición de la ley 70 para comunidades afroamericanas, aún no se haya terminado su reglamentación, por lo cual en el caso particular de los bosques, aún regulan su acceso y aprovechamiento, decretos y normas no propiamente diseñadas y menos aún implementadas para promover, promocionar, o inducir al sector hacia el manejo sostenible. Así por ejemplo, los bosques comunitarios se administran, en ciertos aspectos, como bosques públicos a pesar de su carácter claramente privado, a lo que se suma el hecho de carecer de normas y reglamentos que permitan planificar el manejo y conservación de los recursos forestales con visión de largo plazo.

Podemos suponer que este tipo de situaciones hacen parte o son consecuencia natural del proceso de organización comunitaria y de la evolución de sus sistemas sociopolíticos; no obstante, concluí del taller que es de imperiosa necesidad avanzar aún mas y pronto en la solución de estas realidades que, de otro lado, tienen cada vez mas impactos negativos sobre la posibilidad que el bosque se constituya en fuente de desarrollo.

Sin embargo, para lo anterior siempre es válido considerar que en aspectos prácticos y del cotidiano vivir, no hace parte del proceso comunitario, la identificación o la clasificación de sus territorios con los fundamentos de la Ley 2 del 59 de reservas forestales, como tampoco es de extrañar que una cada vez mayor autonomía -natural en la organización social de las comunidades- prime sobre el manejo ambiental y de los recursos; de hecho, durante el foro fuimos testigos de los serios cuestionamientos que efectuaron los representantes de las comunidades afrocolombianas a conceptos y trabajos desarrollados por connotados investigadores del Pacífico con relación, por ejemplo, a la determinación del estado de conservación de las especies objeto de su interés para el aprovechamiento forestal o de la ordenación y distribución de sus territorios.

Sin pretender calificar las bondades del proceso social comunitario en relación con sus bosques y sus territorios, solamente acotaré que este es consecuencia de una particular historia. Si los resultados alcanzados y por alcanzar reflejan o no el pensamiento de sus creadores ya no tiene ninguna importancia; tal como se ha encausado, creo que uno de los escenarios más plausibles de hacia donde se dirige, es el que en el anden Pacífico se constituyan unidades territoriales absolutamente autónomas, una realidad para la cual no estamos preparados.

Durante el foro y a partir del caso de la zona, se advirtió que el manejo de los bosques comunitarios tiene un fuerte componente de organización social, aunque no se evidenciaron -al menos durante las presentaciones de casos- avances significativos en la ordenación del bosque o en la aplicación de sistemas silviculturales, aunque si se destacó el desarrollo de procesos de transformación primaria y secundaria que dejan a la comunidad mayores ingresos en razón al valor agregado

No obstante, aún estas estrategias no parecen conseguir su inserción en mercados desarrollados, amén que las comunidades enfrentan, increíblemente, desabastecimientos de materia prima a pesar de ser dueñas de las fuentes y estar inmersas en éstas; todo en razón a los mecanismos administrativos establecidos entre las autoridades centrales y las regionales, situación que nos llevan a resaltar el papel que tiene la administración de los recursos –forestales en este caso– para favorecer o no la sostenibilidad económica del manejo comunitario. Ajustar entonces los procesos para que no sean los factores regulatorios los que perjudiquen los resultados que esperan las comunidades fue, sin lugar a dudas, una de las más importantes y lógicas conclusiones del evento.

A otras importantes conclusiones llegaron los participantes al foro con respecto a temas como asistencia técnica, capacitación, crédito, acceso a mercado y a la destinación de las tasas forestales que paga la comunidad a la autoridad ambiental por el acceso a sus propios bosques. Sin embargo, y para mi sorpresa, no llegó a aflorar en las reflexiones el aspecto estratégico que tienen los bosques comunitarios, ya no para sus propietarios, sino para la Nación. Estos bosques, a pesar que no todos los colombianos somos consientes de este hecho,  han sido, con mucho y durante muchísimos años, la principal fuente de productos forestales que demandaron en el pasado otros países, así como en el pasado y el presente, nuestra propia sociedad en razón a que generan bienes casi que insustituibles, en grado tal que incluso podrían considerarse entre los de primera necesidad, aunque tampoco nos percatemos de esto.

Aunque aún se presenten situaciones temporales de no cosecha en los bosques –situaciones asociadas o determinadas por los ciclos de producción y regeneración– no encontramos razones para pensar que los bosques comunitarios no seguirán siendo fuente de servicios y productos para nuestra sociedad. Ante la evolución del modelo socioeconómico de las comunidades afrodescendientes podremos anticipar que nuevos, diferentes y por qué no insospechados serán los modos y las formas en que se acuerde como  la sociedad urbana en Colombia obtendrá los bienes y servicios provenientes del bosque que demanda su desarrollo y bienestar, ha tiempo que las comunidades alcanzan sus propios y naturales objetivos de crecimiento y bienestar económico; será entonces esta una nueva era de oportunidades para el bien de los bosques, que hasta ahora no han tenido.

Nota: Con esta nota final quiero rendir homenaje a la memoria del Ingeniero Ignacio Pineros R, gran amigo y sabio conocedor de los bosques del Pacífico, quien fue pilar en el desarrollo de modelos para su manejo sostenible.

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